Juan García-Nieto: el jesuita rojo que vislumbró el futuro para cambiar el presente

Todavía el Baix Llobregat es un referente de participación en el conflicto laboral. Una manera de hacer y unas ideas que han marcado profundamente las CCOO que el mismo García-Nieto contribuyó a organizar

Josep Maria Romero
 
 
Joan Garcia-Nieto, Jesuïta, militant obrer i membre de Cristians pel socialisme i del PSUC foto: CCOO

Joan Garcia-Nieto, Jesuïta, militant obrer i membre de Cristians pel socialisme i del PSUC foto: CCOO

Hay cuatro, cinco cosas a las que no he renunciado y no quiero renunciar: En primer lugar, hijo de Catalunya, viviendo en Cornellà durante 25 años, y al mismo tiempo identificado con los que han venido de fuera buscando un hogar, buscando el pan, buscando el trabajo. En segundo lugar, no renunciaré a ser un hombre de fe cristiana vivida en el seno de la comunidad de base de Cornellà, de los movimientos de la comarca, de cristianos por el socialismo. Tampoco renuncio a continuar siendo hijo de San Ignacio, con una Compañía con vocación de frontera, con vocación total de lucha por la justicia. Finalmente, ni renuncio ni los que estamos aquí renunciaremos, a nuestra militancia sindical, en mi caso en el seno de Comisiones Obreras; en mi caso también, en el seno del Partit Socialista Unificat de Catalunya, pero luchando por una gran pluralidad entre toda la izquierda, entre los hombres y mujeres que queremos un mundo más solidario.

Juan García-Nieto dijo estas palabras en 1989, al recibir la Medalla de Oro de la ciudad de Cornellà.

Desgraciadamente murió repentinamente el 23 de julio de 1994, a 65 años, cuando decía la misa de las ocho de la mañana. Ahora hace 25 años.

Su pensamiento político es más actual ahora que cuando lo formuló. García-Nieto fue un visionario, un hombre con la formación amplísima que caracteriza a los jesuitas: sociología, economía, teología… Su tesis versó sobre «El sindicalismo cristiano en España». Supo forjar utopías. Decía: «Yo estoy convencido de que las luchas de hace cien años del movimiento obrero, las luchas de hace cincuenta años de tantos hombres y mujeres, no hubieran sido posibles sin una opción utópica».

Pero no fue sólo un teórico. Desde el compromiso militante tejió en el ayer los problemas de hoy, vislumbró el futuro del movimiento obrero para desgranarlo, y planteó problemas que tenemos delante sobre la evolución del trabajo. Lo llamaba a el «mientras tanto». Mientras tanto, hacía lo que era posible hacer. Se comprometió con la lucha antifranquista, junto a «los que no eran nada» y se convirtió en un referente para el sindicalismo y para la izquierda, en especial en el Baix Llobregat y Cornellà, donde vivía.

Su vida imprimió carácter a la comarca. Todavía se reconoce una forma de hacer activismo social, lucha vecinal, una idea de ciudad y de ciudadanía. Todavía es visible la tradición de acción solidaria directa como el trabajo en la coordinadora contra la marginación o la acción solidaria contra el paro. Aún perdura el interés en la formación de las personas. Todavía el Baix Llobregat es un referente de participación en el conflicto laboral. Una manera de hacer y unas ideas que han marcado profundamente las CCOO que él mismo contribuyó a organizar.

Fue detenido, en 1969, en casa de Alfonso Comín, con veintidós una personas más. Como era cura no lo pusieron en la cárcel. Estuvo recluido en la Casa de ejercicios espirituales de la Compañía de Jesús ubicada en la Cueva de Manresa. Alfons Comín fue encarcelado en la Modelo.
Nos enseñó a hacer política desde un cuestionamiento crítico, una política de acción colectiva, unitarista, no dogmática, de transformación y emancipación. Se preocupó por el futuro del cambio tecnológico, por el fenómeno de las migraciones, por el paro, el reparto del trabajo y por los jóvenes. Adelantó el debate sobre el salario mínimo y la renta mínima. Pensó la formación como herramienta de empoderamiento de la clase trabajadora. Pensó la necesidad del sindicalismo sociopolítico y su interacción permanente con los movimientos sociales.
Y actuó como pensaba, desde la proximidad y la vivencia de los problemas, de forma tan educada y respetuosa con las personas como firme e intransigente con la falta de principios y el individualismo.

García-Nieto es un indispensable. Su huella es un punto de partida para seguir construyendo utopías desde la honestidad de un compromiso irrenunciable con la igualdad y la justicia social.

Josep Maria Romero
Sobre Josep Maria Romero

Josep Maria Romero Velarde és Secretari General CCOO al Baix Llobregat, Alt Penedès, Anoia i Garraf Más artículos

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