Iona Heath: «Hay que preparar a la gente mejor sobre el hecho de que inevitablemente morimos»

Entrevistamos a la Doctora Iona Heath, quien ha visitado Barcelona con motivo del décimo aniversario del Fòrum Català d'Atenció Primària (FoCAP), para hablar sobre un cambio en la relación entre los profesionales de la salud y los pacientes, sobretodo en la última etapa de la vida

Victòria Oliveres
 
 
 
La Doctora Iona Heath al Col·legi Oficial d’Infermeres i Infermers de Catalunya | Foto: Victòria Oliveres

La Doctora Iona Heath al Col·legi Oficial d’Infermeres i Infermers de Catalunya | Foto: Victòria Oliveres

La Doctora Iona Heath es referente mundial de la medicina de familia. Aparte de trabajar durante 35 años como médico de cabecera en Londres, fue presidenta del Royal College of General Practitioners (RCGP) del Reino Unido, donde también ocupó cargos en los comités de Ética, de Genética y Desigualdades en la Salud.

También ha escrito numerosas publicaciones en torno al uso excesivo de los servicios médicos y la sobrediagnóstico, y del tratamiento de la fase final de la vida y la muerte. La entrevistamos antes de la conferencia que hace en Barcelona con motivo del  décimo aniversario del Foro Catalán de Atención Primaria (FoCAP).

¿Cómo podemos dignificar el envejecimiento desde la perspectiva médica?

Hay que mejorar la última etapa de la vida. Debe ser más fácil, menos traumática. Es cuestión de ser más realista. Lo que suele ocurrir es que cuando la gente se hace mayor, se les diagnostican más y más enfermedades porque su corazón se está haciendo viejo, sus riñones también envejecen, el cerebro igual… Todo se vuelve un poco gastado. Así que se les recetan más y más pastillas que también los ponen enfermos.

Y ¿cómo se podría hacer diferente?

Creo que necesitamos hablar más con la gente para entender qué es lo que quieren hacer el resto de sus vidas y respetarlo. A veces no es mucho, puede ser sólo ver crecer las flores de su jardín o vivir un tiempo más para poder ir a una boda de un nieto.
A menudo la gente mayor es más realista que sus médicos, ya que cuando tienes ochenta años ya eres consciente de que no tienes muchas expectativas de vida. Pero aunque son más realistas, no les gusta contradecir a sus médicos, así que cuando les dicen que tienen que tomar todas estas pastillas, ellos lo hacen.
Para mí es mucho más importante escuchar lo que la persona siente y quiere conseguir. No prestamos suficiente atención, porque siempre nos centramos en las enfermedades pero no en el contexto de vida.

¿Este es un rol sobre todo de los médicos de cabecera?

Absolutamente. El papel de la atención primaria es ver el contexto, ya que es más cercana a los pacientes que no el hospital. Además, considero que parte del trabajo de la atención primaria es, de hecho, proteger a los pacientes de ir al hospital, de la medicina tecnológica. Debe contener la gente en la atención primaria, no derivarlos al especialista a menos que el paciente realmente lo quiera. Porque la mayoría de veces se deriva a la gente sin que expresen un deseo de ser tratados más allá.

¿Lo decidirá el paciente?

Te daré un ejemplo. La doctora Catherine Calderwood, Chief Medical Officer de Escocia, explicó en una conferencia justamente aquí en Barcelona esta maravillosa historia sobre un hombre al que acababan de poner una prótesis en la rodilla. Ella lo fue a ver y le preguntó cómo estaba, porque no parecía muy contento.

Resulta que él había ido al médico en primer lugar porque le gustaba estar de pie delante de la puerta de su casa y hablar con su vecino. Pero se sentía un poco inestable y quería un andador para poder sentirse más seguro y seguir charlando derecho con su vecino. Pero en lugar de eso, su doctor lo derivó al traumatólogo y terminó con una rodilla nueva que no había pedido. Y ¡todavía no tiene su andador! Esto enseña la diferencia entre lo que la gente quiere y lo que les hacemos.

Si los médicos de cabecera cada vez tienen más en cuenta el contexto de las personas, además de derivar a especialistas médicos, ¿también lo pueden hacer los servicios sociales?

No hay manera de que la atención primaria pueda hacerlo todo pero es importante ser capaces de apuntar hacia otras direcciones. Hay que detectar si la gente no tiene suficiente dinero para permitirse una buena dieta o para alimentar a sus hijos. Hay muchos aspectos en los que la atención primaria no puede ayudar, como con la vivienda, pero puede dirigir a la gente a los agentes adecuados.

¿Cómo pueden los profesionales de la atención primaria estar atentos a estas situaciones? ¿Cómo pueden ver más allá de la condición médica?

Es el papel del médico de cabecera. No ser demasiado intrusivo, mantener el equilibrio, pero a la vez estar a punto si la gente está preparada para hablar. Hay que invitar a la gente a ampliar de lo que están hablando. Si vienen con una quemadura, por ejemplo, de una vela, que es muy común, debes preguntar por la causa más profunda. No la inmediata, no el accidente con la vela, sino por qué ha pasado esto. Siempre intentar ampliarlo y preguntar más y escuchar más. Es cuestión de apertura y de estar a punto.

Si este papel no se hace lo suficiente, ¿puede que sea por el bajo presupuesto de este sector?

Si pones demasiada presión a la atención primaria, puede abarcar menos. Y creo que es una de las estupideces de no financiar suficientemente la atención primaria, que entonces pierdes todos los beneficios de retener en ella la gente. Porque si hay demasiada presión, por supuesto la gente fracasa, no tendrá suficiente tiempo para escuchar de la forma en que estoy sugiriendo y los pacientes acabarán en el hospital.

Sabemos que cuanto más fuerte es el sistema de atención primaria, mejor es el estado de salud de la población. Y esto tiene que ver con la habilidad de poner los cuidados alrededor de cada individuo de forma especial y no estandarizada. Y esta es la fuerza de la atención primaria. Es realmente increíble que, con todas las pruebas que tenemos, los políticos o los administradores no pongan más énfasis en financiarla de manera suficiente para que haga esta tarea tan importante.

Los hospitales son lugares muy peligrosos. Acabas con una rodilla nueva que no querías, coges infecciones, todo tipo de complicaciones, los medicamentos que utilizamos son muy peligrosos, cada TAC te da una dosis brutal de radiación… Sólo deberíamos dejar que la gente llegue a los hospitales cuando realmente sea un beneficio para ellos, no sólo porque es a veces lo más fácil de hacer.

¿Crees que esto se hace diferente en el Reino Unido?

Creo que tenemos una manera más rigurosa de no dejar que la gente vaya al hospital. Puedes ir a urgencias si lo necesitas pero no puedes ir a ver un especialista sin que te hayan derivado, lo que ayuda a retener la gente en la atención primaria.

Pero creo que todos los sistemas sanitarios europeos están sufriendo una gran presión por las políticas neoliberales y la austeridad. Los recortes han sido muy severos y la sanidad se está resintiendo. Tradicionalmente nuestro sistema sanitario [Reino Unido] era de los más fuertes, porque lo tenemos desde hace más tiempo, desde el siglo XIX. Pero en cambio no tenemos suficientes doctores, y ahora los profesionales de la medicina europeos se marchan por culpa del Brexit ….

¿Cómo crees que se sienten los médicos europeos en el Reino Unido?

Se sienten inseguros y despreciados. Esto ha hecho que muchos de ellos, de hecho, ya se hayan ido y ahora la administración está intentando importar doctores de más allá de Europa. En el Reino Unido nunca hemos capacitado a un número suficiente de doctores, siempre hemos robado los de otra gente. Una mala historia … Ahora, el Brexit quiere hacer que nosotros seamos autosuficientes y, en cambio, debemos buscar doctores más allá. Están cambiando los requerimientos de visado por médicos, una locura.

¿Qué debemos decir a los políticos para que se den cuenta que financiar mejor la atención primaria sería beneficioso?

Pues que probablemente que es más barata que el tratamiento hospitalario. Pero es sobre todo una cuestión de escuchar realmente a la gente mayor. Hay un artículo muy interesante en el Atlantic Monthly que decía que los mismos doctores, cuando se están muriendo, son bastante buenos en decir ‘parad’.

Debemos escuchar a la gente mayor, pero ¿qué pasa si ya no pueden hablar por ellos mismos?

Entonces tenemos que escuchar a los que estén más cerca de ellos, aunque también existe el problema de los parientes. A menudo es en las familias más disfuncionales donde es el hijo de la persona mayor, que no vive cerca, que llega volando e intenta demostrar cómo ama a su padre o madre insistiendo en más y más tratamiento hospitalario y pruebas. En cambio, la gente que ha sido cercana al paciente entiende que es inevitable. Porque hay una fuerte tendencia a pretender que la muerte no pasará, hasta que es bastante tarde. La única gente que entiende que pasará es la gente mayor.

Hay que preparar a la gente mejor sobre el hecho de que inevitablemente nos morimos. Incluso los profesionales de la salud, que pueden ser a veces los peores, cuando quieren seguir haciendo más pruebas y no tienen la confianza de decir: ‘creo que estamos llegando al final’.

¿Entonces sería necesario hacer un mejor acompañamiento?

Sí. En estos momentos hay que saber preguntar cosas como ‘¿dónde quieres estar?’, ‘¿Cómo podemos ayudarte a estar cómodo?’, ‘¿A quién quieres ver?’ o ‘¿hay alguna otra cosa que quieras hacer o decir?’ Hay que dar esta oportunidad a la gente.

Antes, cuando la sociedad era más religiosa, existía la confesión final, la extremaunción. Necesitamos un equivalente secular para que la gente pueda decir qué los hace sufrir, qué necesitan que la gente importante para ellos sepa, si necesitan contactar con miembros de la familia de quien se han distanciado… Necesitamos una manera de hacer estas conversaciones más fáciles y más posibles.

Todos sabemos que no es un momento fácil pero nadie fracasa al morir. Tenemos un porcentaje de éxito del 100%. La gente siempre lo ha hecho, sólo tenemos que intentar que nos parezca menos una sensación de fracaso.

¿Quizás porque tenemos un sentimiento que esto durará para siempre? Y más ahora, gracias a la ciencia …

Esto es el engaño moderno. La gente está viviendo más tiempo pero no siempre vidas más felices, sólo más largas. Y por supuesto, cuanto más tiempo vivos, más enfermedades es probable que tengas.

Los seres humanos tenemos una fase en la que nos creemos inmortales. Tú probablemente estás en esta fase, yo no. Es el problema del médico joven que trata la persona mayor. El doctor joven todavía se siente inmortal, aunque por supuesto no lo sea, y cree que la ciencia nos puede seguir alargando la vida siempre, ¡pero no es así!

Por ejemplo, tenemos un montón de métodos contra las enfermedades cardíacas, un montón de maneras de hacer que nos dejemos de morir por culpa del corazón. Pero esto no quiere decir que podamos hacer que la gente mayor se deje de morir. Si les cierras una puerta de salida, tendrán que salir por otra. Así que, aunque consigas que la gente se deje de morir por cardiopatías, normalmente no cambias el día de la muerte, no suelen vivir mucho más. Seguramente entonces tienen más probabilidades de que se les diagnostique cáncer o demencia. Porque tienen que marcharse de alguna manera, no hay una continuación de la vida.

¿Forzamos demasiado estos intentos de alargar la vida de las personas mayores?

Muchos de los tratamientos al final de la vida no funcionan, son difíciles y pueden ser incómodos, invasivos … Termina siendo un tormento para la persona que toma diez tipos de pastillas diferentes cada día, posiblemente se olvida y toma demasiado de una y demasiado poco de otra … Es un lío.

¿Con qué crees que ayuda a los profesionales la organización, como la FoCAP?

Creo que es una organización muy valiosa para la atención primaria en Catalunya. Aquí tienen la oportunidad de pensar conjuntamente sobre este tipo de problemas. Cuando escucho todo lo que han estado haciendo, todas las publicaciones que han trabajado …, ¡es fantástico! Los ayuda a ser mejores y más reflexivos.

Esto es lo que se trata, porque no hay nada peor que la atención sanitaria superficial, la que «pone una tirita». La atención sanitaria superficial funciona para pequeñas cosas sobre personas que están, en general, sanas. Pero la mayoría de atención sanitaria es bastante más complicada. Por ejemplo, cuando situaciones como la pobreza o una infancia abusiva debilitan la salud de las personas.

Es muy importante la relación entre los profesionales de la salud y los pacientes. Sabemos que, si la gente se trata con cariño y respeto, mejoran en términos de salud. La psicología de la atención sanitaria es muy importante. Hay gente a la que las únicas personas que les muestran algún tipo de respeto son los profesionales de la salud. De hecho, una de las maneras de medir el aislamiento social es preguntar: ‘¿cuántas veces ves a alguien que te gusta?’ Cuando yo trabajaba como médico de cabecera había pacientes para los que yo era la persona que veían más a menudo que les gustara. Esto es una tragedia, si es tu médico en lugar de un amigo o un miembro de tu familia … Pero eso pasa.

Así que tenemos que tener más en cuenta el contexto, mirar a las personas más allá y durante más tiempo. Es algo que sólo puede hacer la atención primaria, que construye una relación de respeto, afecto y confianza que, de alguna manera, los protege.

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