ENTREVISTA MANUEL CUYÀS | PERIODISTA I ESCRIPTOR

«Hemos confundido Girona con Catalunya y Salt con Santa Coloma de Gramenet»

Entrevista al periodista y escritor Manuel Cuyàs, quien fue director adjunto de El Punt Avui y se declara "independentista de nacimiento". Asegura que es de los que no tiene prisa por la república e insiste en que la solución a la situación es un referéndum, pactado y efectivo y considera que ha faltado ser "críticos con nosotros mismos y no dejar la crítica a la independencia a los que no son independentistas "

Siscu Baiges
 
 
 
Manuel Cuyàs, a casa seva

Manuel Cuyàs, a casa seva

El historiador Jordi Amat compara al periodista y escritor Manuel Cuyàs con Andrés Iniesta. Considera que sus reflexiones y artículos son elegantes como el estilo de juego del futbolista. Jordi Pujol le pidió ayuda para escribir los tres tomos de sus memorias porque lo considera un periodista «no contaminado». Cuyàs dice que está un poco harto de escribir sobre el procés pero hablar con él de este tema es un ejercicio tranquilo y sosegado que se agradece. Afirma que es «independentista de nacimiento» pero que es un error tener prisa por alcanzar la independencia y que también fue un error la proclamación de la república el pasado 27 de octubre

Hace muchos años que hablamos del procés 

Admiro a los que son capaces de escribir cada día un artículo sobre el procés porque quiere decir que hace 12 años que lo hacen. Yo escribo del procés pero también de costumbrismo, de la amistad, hago crónicas…

Usted dice que el procés coge impulso en 2009, con el referéndum de Arenys de Munt

Es una expansión literaria. Los de Arenys de Munt, en septiembre de 2009, un año antes que el Tribunal Constitucional recortara el Estatut, perdieron la paciencia y organizaron un referéndum de independencia, previendo que la sentencia sería negativa. Después se replicó en diferentes pueblos y ciudades, incluida Barcelona. Es el inicio porque ahora casi todo el mundo vuelve a reclamar un referéndum y yo quiero recordar que el de Arenys de Munt, al no tener validez, representaba la reclamación de uno de verdad. El final debe venir con un referéndum de verdad, pactado y efectivo. Volvemos a reclamar este referéndum tras una etapa en la que se prescindía de él, con la vía unilateral y todo eso.

Muchos analistas consideran que fue la sentencia del Tribunal Constitucional la principal causante del aumento del apoyo al independentismo

La sentencia del Tribunal Constitucional no hizo otra cosa que dar la razón a los de Arenys de Munt, que veían que llevábamos cuatro años hablando del Estatut y creían que aquel proceso acabaría mal. Aquí hay un conflicto entre Catalunya y España. Es un conflicto español. Si se quiere solucionar sólo hay una salida, que es contarnos en un referéndum. Tenemos que hacernos un favor y los españoles tienen que hacerse un favor. El referéndum nos interesa a ambos para desatascar esta situación de tensión. Pero no un referéndum de ‘Independencia Sí o No’ como una pregunta elemental y ya está, sino como el de Escocia e Inglaterra: con un programa por parte de España, de quien sea de España, que explique las ventajas de formar parte de ella y un programa de los independentistas, que explique las ventajas de ser independientes. Y que la gente elija.

Quizás nos interese el programa de España. Aunque, lo bueno del caso, es que no creo en los referendos. Son una olla a presión. Tenía toda la razón Josep Borrell cuando decía que los referendos son un arma que carga el diablo. Se acaban votando cosas que no tienen nada que ver, como ocurrió con el de la OTAN e, incluso, el del Estatut. Aparecen luchas internas, se polarizan las posiciones y la gente acaba haciéndose un lío

¿No cree en los referendos?

No. Soy un anti-referéndum. Prefiero las elecciones, donde hay más matices. No quiero que este Sí o No sea el del 1 de octubre. Hay un montón de gente que entonces no se sintió interpelada. Era una fiesta que hacíamos los independentistas y la gente del No no fue a votar. Quiero que todo el mundo vaya a votar. A un referéndum con programas iría todo el mundo, como ocurrió en las últimas elecciones, porque la gente sabía lo que se jugaba.

¿Veremos este referéndum?

No lo sé. No soy político. Los que tienen que solucionar el problema son los políticos. Como ciudadano veo que la solución es el referéndum. Quizás los políticos tienen otra. Estaré atento. Han de encontrar alguna porque sino esto es invivible. Se debería resolver en tres o cuatro años. El referéndum no puede ser pasado mañana.

Carles Puigdemont dice que Catalunya será independiente de aquí a 20 o 30 años

Aquí puede pasar que en el referéndum salga que No a la independencia y que haya toda una serie de gente que la siga reivindicando y que reclame un segundo referéndum. ¿Dentro de 20 o 30 años? Quizás sí, pero no hemos de querer esperar 30 años. Esto debe terminar en 4 años. No quiere decir que haga falta tener prisa. Yo no la he tenido nunca. Soy independentista de nacimiento. Mi padre lo era. Republicano e independentista. Durante todo el franquismo me tuve que aguantar y durante la transición y la democracia acepté perfectamente la autonomía. Soy un independentista que quiere que los de Badía del Vallès también lo sean. Ir todos juntos a la independencia.

En la época de Pujol y Maragall no veía posible esta pulsión independentista. Los independentistas éramos poquísimos.. Me adapté a la autonomía y estuve perfectamente cómodo. Como lo hacen los de California en Estados Unidos. Soy de los del ‘pájaro en mano’. Pujol quería hacerse el campesino aunque no lo era y hablaba de ‘peix al cove’ (pájaro en mano). Es una definición de la política como otra. ‘Pájaro en mano’ es negociación y sacar réditos, aquí y en todo el mundo. El ‘pájaro en mano’, con otras maneras diferentes a las de Pujol, también puede conducir a la independencia. Me adapté a la autonomía porque veía imposible el objetivo de la independencia, porque no había una masa social que la reclamase. De un día para otro me encuentro con que todo el mundo se ha hecho independentista, pero sigo pensando que no somos suficientes. Ahora, los nuevos independentistas arrastran el gobierno hacia una aventura que pienso que lleva al fracaso porque seguimos sin ser todos.

Manuel Cuyàs y Siscu Baiges, durante la entrevista

¿Jordi Pujol es independentista?

Él siempre ha dicho que no lo era. Para apoyar a Mas, que es una creación suya y a quien no podía contradecir, dijo que sí. Creo que es independentista de nacimiento como yo. Por eso congenié con él cuando gobernaba. También congenio con Maragall cuando propone hacer un nuevo Estatuto. Pienso que Pujol ve que, como la independencia es imposible, tenemos que ir gestionando una autonomía. Nos enredó como a chinos. Parecíamos los reyes del mambo. Un día iba a ver Bush, al consejo de las regiones, venían primeras autoridades a Catalunya… Estaba la figura del Rey con quien no se discutió nunca. Siempre ha creído en el pacto de la Corona. Aquí hemos roto con el Rey y con todo. Me sentía más en un país independiente en la autonomía que ahora. Nunca había sentido al gobierno tan vigilado, controlado, todo el mundo encima de nosotros, la prensa encima, la presión, las finanzas vigiladas…

La palabra república no la usa

Nunca. No sé por qué. De pequeño, cuando mi padre me daba sermones acababa diciendo que yo tenía que ser el presidente de la República.

¿De Catalunya o de España?

No lo aclaraba. Yo no utilizo la palabra república. Hablo de independencia, de Estado propio. Ya veremos. Se han cometido grandes errores por un lado y por el otro.

¿Proclamar la república el 27 de octubre fue un error?

Las cosas se juzgan por el resultado que tienen. Claro que fue un error. A raíz del 27 de octubre tenemos gente en la cárcel, en el exilio, investigada,… Imagínate si fue un error. El 28 de octubre era sábado y tenía unos amigos independentistas invitados a comer en casa. Llegaron eufóricos, dando grandes abrazos, diciendo que ya éramos independientes, una república. Me quedé atónito. Me pidieron que pusiera la televisión para ver los países que reconocían la independencia de Catalunya. Vimos como nadie nos reconocía y al día siguiente Puigdemont se escapaba. También me discutía con mi amigo de toda la vida que parecía iluminado, que no se daba cuenta de que nadie nos reconocería en Europa. Decía que España no tenía prestigio y era débil. El 1 de octubre sí que España perdió mucho prestigio, pero la respuesta de Europa fue «no peguéis, dialogad, y arreglároslo vosotros». Nos lo hemos de arreglar nosotros. Dialogar significa el referéndum. Aunque insisto en que quizás los políticos encuentren una solución diferente.

¿Entiende que la propuesta de Pedro Sánchez de hacer un nuevo Estatut no va a ninguna parte?

Es imposible. ¿Cómo se puede hacer un nuevo Estatut? Lo tendría que hacer el Parlamento de Catalunya. Los independentistas, que tienen la mayoría no lo harán porque no lo quieren. Quieren la independencia. ¿Quién lo hará? ¿La minoría? ¿Con qué votos? Si alguien se descuelga y hace el Estatut no pasará la votación del Parlamento. Los independentistas irían a votar en contra en masa. No veo que un nuevo Estatut sea la solución.

Algunos medios de comunicación han ayudado a difundir la idea de que la independencia era posible y estaba al alcance de la mano

Sí. Hay medios que han jugado muy fuerte la carta del independentismo y han creado el relato de que todo es posible, que tenemos prisa, que España está podrida, que Europa nos apoyará y que somos viables y otros medios que han dicho exactamente lo contrario. Los que han dicho lo contrario son «unionistas», para utilizar esta palabra que no me gusta, y los otros son independentistas. Han faltado medios de comunicación independentistas que vieran los errores que íbamos a cometer, que fueran críticos con nosotros mismos, que no dejaran la crítica a la independencia a los que no son independentistas. Nosotros teníamos cosas que decir. Los medios «unionistas» tampoco han hecho crítica de las actuaciones de los suyos.

Cuando vio Albert Rivera diciéndole a la presentadora Lídia Heredia que TV3 miente y es una fábrica de independentistas, ¿qué pensó?

A Albert Rivera no lo veo nunca. Quiero vivir feliz. Es cierto que TV3 ha creado un imaginario catalán y todo eso, pero es que compite con todas las demás televisiones, que son en castellano y casi todas unionistas. Es líder de audiencia, tiene un 13, un 14 o un 15 por ciento, pero todas las demás suman el resto. Alguna resistencia tiene que hacer. No puede ser neutral. Debe dar voz a los que las demás televisiones no se la dan. Si esto incomoda a Rivera que vaya a las otras televisiones y les diga que deben ser más neutrales. TV3 ha hecho el papel que ha tenido que hacer y con mucho sufrimiento. Durante la aplicación del 155 había la posibilidad de cerrarla, de fundir a negro y no hacer nada o pasar películas. Soy un defensor de TV3 y no miro ningún otro canal.

¿Ni la Sexta?

Tampoco. Alguna película o entrevista. Y así y todo soy crítico con el proceso y como hemos llevado el tema de la independencia. No debe ser tan dogmática ni parcial porque a mí me ha dado opiniones de unos y otros y tengo suficiente sentido crítico como para saber que había cosas que no eran posibles, como ha demostrado la experiencia.

Manuel Cuyàs, en su casa

El panorama mediático catalán está muy polarizado y politizado. ¿Tenemos medios muy influyentes que son aparatos de propaganda más que de comunicación?

Por eso hago artículos de otras cosas. Estoy saturado y creo que el lector también. Hace años, un día en una tertulia de Josep Cuní en 8TV estábamos hablando de corbatas con Màrius Carol y, de repente, nos pidió que habláramos del proceso. Después nos enseñó la pantalla donde se veía la evolución de la audiencia y se estaba hundiendo hasta que se escuchó la palabra ‘proceso’ y empezó a subir. Ahora, sin embargo, la saturación es total. Estamos aturdidos.

¿Y fracturados?

Fractura ha habido siempre. La política es la guerra por otros medios. Como la sociedad está fracturada, se inventa la política para que nos peleemos en el Parlamento y en vez de armas de guerra utilicemos el arma de la palabra. En todo caso, ahora tenemos una sociedad polarizada. La solución, insisto, es el referéndum y que un lado y el otro acepten el resultado. Durante la campaña electoral tendremos una polarización extrema. Ríete de la guerra sucia de ahora. Será horroroso la que nos caerá encima.

¿Cómo ha visto la guerra de los lazos amarillos de este verano?

Comenzamos con el derecho a decidir, después seguimos con el Estado propio, la independencia, la república… Al pasar los hechos de octubre, el discurso ha ido hacia la libertad de los presos. Ya es una rebaja. Nos han llevado donde querían. Hemos terminado hablando de los lazos amarillos. Dejaros estar de los lazos amarillos de una vez y vayamos al principio: ¿cómo hacemos la independencia? Esto ya va bien para no enfrentar lo que realmente importa. Rajoy lo delegó todo a la Justicia, que es un poder del Estado.

Fue un grave error porque ahora lo tenemos todo atascado. Sánchez dice ahora que hay que dialogar pero hay unos juicios que seguirán adelante. Estamos ante un problema político que debe solucionarse políticamente, pero yo pregunto: ¿los jueces no forman parte del juego político, no forman parte del Estado, no tienen interés en resolver un problema de Estado? Hemos visto la Justicia como esa cosa ciega que hace su curso, pero la representan personas humanas, que deben aplicar las leyes y hacer que el Estado funcione y funcione en paz. Mientras haya presos políticos y se haga este juicio estos señores no cumplen con su función, que es mantener el país en paz. ¿No tienen ninguna responsabilidad? Gente de prestigio, Europa, dice que no se puede tipificar los delitos como lo hace el juez Llarena. ¿Porqué mantener a estas trece personas en prisión si eso envenena todavía más la situación?

Hay una cierta coincidencia generalizada entre los analistas que los que ahora están en la cárcel no saldrán pronto

No saldrán. Quieren hacer un castigo ejemplar y la prisión preventiva es el aperitivo, el prolegómeno de lo que vendrá. Tendrán un problema muy grave. Primero porque existe la justicia europea y después porque vendrán muchos observadores internacionales a ver el juicio. Juicio cuya sentencia acabará en Estrasburgo.

En las próximas elecciones municipales ¿qué papel jugará el independentismo? ¿Se hablará de independencia o del funcionamiento de los pueblos y ciudades?

En este país cuando se habla de elecciones municipales parece que sólo exista Barcelona y somos muchos ayuntamientos más, incluido el mío, Mataró. Unos quieren hablar de independentismo y otros, de pobreza o de cuestiones de ciudad. No sé qué priorizará la gente a la hora de votar.

¿Qué futuro augura a Carles Puigdemont?

Puigdemont tiene que vigilar de no cometer ningún error, debe calcular muy bien qué pasos hace y con qué intención. Si no, puede acabar molestando a los suyos. Debe intervenir lo menos posible en el gobierno que hay en la Generalitat.

En una charla reciente que dio usted a gente de la tercera edad un hombre le dijo «yo no tengo prisa. Quiero que las cosas se hagan bien pensando en mis hijos y nietos». ¿Qué le contestó?

Que yo tampoco tengo prisa y que lo que me interesa es que mis hijos y nietos vivan en un país ordenado, preparado, independiente pero consolidado. Nunca dije que tenía prisa. Cuando veía gente que decía que tenía prisa y exigía que el presidente pusiera las urnas, yo insistía en que lo olvidaran, que hace falta que seamos más que los que somos ahora. Yo quiero a los de Badía del Vallès conmigo. Hemos confundido Girona con Catalunya y Salt con Santa Coloma de Gramenet.

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