Golpe contra la democracia en Venezuela

Estamos viendo otro intento de no respetar que el pueblo pueda elegir, en condiciones normales y libres, quién gobierna.

Jordi Oriola Folch
 
 
 
Nicolás Maduro

Nicolás Maduro

Ya lo hemos visto en Brasil: campaña de ingeniería social con el pretexto de la corrupción que atiza un salvaje bullying contra el Partido de los Trabajadores. Utilización ideológica de la justicia con la empeachment totalmente fuera de lugar contra Dilma Rousseff. La derecha más reaccionaria asume el gobierno y violenta la situación pero con formas «democráticas». Pese a extender el sentimiento anti-PT, Lula gana en las encuestas. Utilización ideológica de la justicia encarcelando a Lula e impidiéndole ser el candidato del PT (al estilo Supremo español). Bolsonaro sufre un atentado oscuro y se entroniza como «solución mágica» para los problemas de Brasil. Una derecha populista, mentirosa y antidemocrática gana las elecciones. Alucinante que Bolsonaro gobierne.

Igual ahora en Venezuela. Tras la muerte de Chávez, la oposición venezolana y EEUU vislumbran derrotar electoralmente a Maduro. Pero, en 2013, Maduro gana por 141.000 votos. Se establece una estrategia de guerra económica, protestas en la calle y campaña internacional para tachar a Maduro de dictador, idea que cuaja, sin base objetiva, debido a la unanimidad de la prensa internacional. Maduro resiste y vence en varias elecciones. En 2015 la oposición gana la Asamblea Nacional (lo que demuestra que el chavismo juega limpio, a veces pierde elecciones y reconoce las derrotas, cuando existen). Se intensifica la crisis económica, orquestada desde fuera por EEUU y UE y apoyada por el empresariado venezolano y, en menor medida, también debida a errores gubernamentales.

Que hay una agresión económica es evidente porque, ¿cómo se puede explicar si no que Venezuela, con los recursos petroleros que tiene, a pesar de la caída del precio del crudo, tenga una inflación de 1.000.000% y una situación económica mucho peor que países de la zona menos ricos y que tienen gobiernos equiparables en nivel de eficiencia? La función de la crisis económica es minar el apoyo de la clase baja (la más extensa en el país) al chavismo porque la oposición no puede avanzar electoralmente sólo con la clase media y alta. Las derechas venezolana y mundial no tienen escrúpulos para atacar económicamente, a escondidas desde la sombra, a los venezolanos con fines políticos. Es una crisis inducida, como tantas veces ha sucedido en la geopolítica mundial, como fue por ejemplo la crisis económica en Chile antes del golpe a Allende.

Para que las elecciones presidenciales venezolanas de 2018 fueran aceptadas por todos y sirvieran para solucionar democráticamente la disputa, se celebró una cumbre entre el gobierno y la oposición en la República Dominicana. Cuando ya había acuerdo para ir a elecciones, la oposición se desdijo y abortó la cumbre por indicaciones de EEUU aduciendo que las elecciones serían fraudulentas. Si querían deponer Maduro, ¿por qué boicotearon las elecciones? ¿Cuál era el plan alternativo? A pesar del acoso en Venezuela, es muy probable que las encuestas mostraran que Maduro ganaría las elecciones. Esto hubiera sido el fin del intento de derrocarlo, por tanto, era mejor no presentarse clamando que era un gobierno dictatorial que no permitía elecciones libres y que debía ser derribado. En eso estamos ahora. ¡Trump ha tardado 17 minutos en reconocer al autoproclamado nuevo presidente! Dice que el cambio es bueno para Venezuela y «para la región» …

También dirigentes del UE (que en Catalunya conocemos bien) han salido corriendo a legitimar al intento de golpe de estado. Donald Tusk y Antonio Tajani, ¡dimisión! Pretenden hablar en nombre nuestro, cuando lo que la población europea quiere es que se respete la democracia. Ya hubo elecciones y, si acaso, debido al momento de crisis ya la irresponsabilidad de «golpistas», lo que se podría aceptar, para no  sumir al país en una guerra, es convocar nuevas elecciones en las que todos se presenten, pero lo que no se puede aceptar es el golpe de estado pasando por encima de la voluntad popular.

Jordi Oriola Folch
Sobre Jordi Oriola Folch

Realitzador audiovisual i creador de la productora Transforma Films, especialitzada en documentalisme de caràcter social Contacto: Twitter | Más artículos

2 Comments en Golpe contra la democracia en Venezuela

  1. Hola Jordi,

    Me parece que tu artículo está completamente viciado de ideas preconcebidas, de teorías y no de experiencias reales. Dudo mucho que hayas seguido cuidadosamente los acontecimientos en Venezuela de los últimos veinte años.

    De ser así, no calificarías de «condiciones normales y libres» a los procesos electorales de mi país. Quizás no te has enterado de la maquinaria que ha utilizado el gobierno en sus campañas. Han regalado electrodomésticos, casas y promesas, a cambio de votos. También han movilizado personas, las han ido a buscar a sus casas, acompañado a las urnas, e incluso les han marcado la «opción correcta» a la hora de votar. Todo esto sin mencionar a los dos millones de empleados públicos que están obligados a votar a favor del oficialismo por miedo a perder sus empleos. ¿Se trata esto de elecciones normales?

    Entiendo que el socialismo del siglo XXI es un concepto muy atractivo para los que viven (y ahora puedo decir, vivimos) en Europa, lugar en el que las carencias y necesidades son distintas a las venezolanas. No sabría decirte si alguna vez pudo funcionar la idea de socialismo, ni si lo intentaron realmente. Solo sé que hoy no funciona y que las únicas personas que no sufren de hambre en Venezuela son los pertenecientes a la pequeña élite privilegiada del gobierno, que se aferra al poder a toda costa.

    No quiero extenderme en mi análisis de tu opinión, al fin y al cabo es tuya y tienes derecho a tenerla. Podría sentarme contigo a conversar cada línea de lo que has escrito, si te llegara a interesar. Yo, de ser tú, cuidaría de investigar a fondo antes de plasmar una opinión en papel y difundirlas en un periódico. Después de todo, se trata de una gran responsabilidad, en especial al tratarse de un tema tan delicado como la situación venezolana. Recuerda que no estás haciendo una crítica a una novela, se trata de la vida real y de millones de venezolanos que hemos vivido en carne propia los últimos 20 años.

  2. La Unión Europea hipócrita critica la democracia venezolana y no dice nada de Cataluña.

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