En el Raval, la cultura es la comunidad: “que dejen que nos sigamos cuidando”

Camino del pleno municipal que se celebrará el viernes 29 en el Ajuntament de Barcelona, ​​la Plataforma por un CAP Raval Nord Digne sigue ocupando y dotando de vida la Capilla de la Misericordia al tiempo que presiona a los grupos municipales para que cambien su intención de voto. Asambleas, cinefòrums y charlas llenan la agenda de la Capilla. La última que se ha celebrado lo ha hecho bajo el título "Cuidémonos. Por una cultura de la salud pública en el Raval"

Carla Benito
 
 
 
Interior de la Capella de la Misericòrdia ocupada per la Plataforma CAP Raval Nord Digne / Carla Benito

Interior de la Capella de la Misericòrdia ocupada per la Plataforma CAP Raval Nord Digne / Carla Benito

El CAP Raval Nord junto con la Plataforma que lo defiende sigue en la Capilla de la Misericordia desde la ocupación del espacio el pasado jueves. Como inicialmente querían hacer, seguirán aquí al menos hasta la celebración del Pleno Municipal del Ayuntamiento de Barcelona este viernes 29.

A lo largo de toda la semana diversos colectivos se han acercado a dar su apoyo pero también a hacer uso del espacio, reuniéndose y celebrando asambleas. No sólo lo han hecho colectivos del mismo barrio sino que la solidaridad se ha extendido más allá y también en varios sectores. Así, grupos como el colectivo de residentes de la atención primaria La Capçalera o Rebelión Primaria se han pasado pero también colectivos sociales o de temáticas fuera del sector salud. Además, se han realizado algunos actos como un cine forum con el documental “El forat de la vergonya” que, como decían a través de redes, “ilustra sobre la lucha vecinal contra la especulación inmobiliaria”.

Otro de los actos fuertes ha sido una charla-debate entre Miquel Fernández, antropólogo y autor del libro ‘Matar el chino’ y con quien hemos examinado hablar en una entrevista para este diario, Manuel Delgado, también antropólogo, Elisenda Puchades, vecina del Raval y Antonia Raya, enfermera del CAP Raval Nord. Bajo el nombre “Cuidémonos. Por una cultura de la salud pública en el Raval”.

Elisenda Puchades hizo un repaso de la historia del CAP desde sus orígenes como ya había hecho anteriormente en otros espacios y como explicábamos tiempo atrás en el reportaje  Batalla contra la cultura o el modelo de ciudad? El CAP Raval Norte denuncia 25 años sin un acceso digno a la salud en el barrio. Sitúa el problema básicamente en que el edificio data de 1936 y hacer una reforma es inviable. El edificio está protegido y como explicó Puchades, “cada vez que se rompe una baldosa, se debe reponer la misma”, lo que encarece cualquier reparación. No podemos hacer cambios es incompatible con la realidad actual de las consultas: “por las puertas no entran ni camillas ni sillas de rueda, muchas no tienen luz natural y hay grietas y desprendimientos”. Puchades también quiso trasladar la incoherencia de los hechos: cuando el año 2013 se cedía un espacio al MACBA, hacía 10 años que se decía que el CAP no reunía las condiciones necesarias. “Desde 2002, cuando comienza a dar síntomas de obsolescencia, hasta ahora han pasado 17 años. En la Comisión de Economía y Hacienda de febrero nos pedían un mes… Pensaban que en un mes podían solucionar todo esto y un mes después es cuando ERC nos da la opción de la UB. No tiene ningún sentido”, opinó para cerrar su intervención.

Una de les pancartes que es troba a l’entorn de la Capella de la Misericòrdia ocupada per la Plataforma CAP Raval Nord Digne / Carla Benito

Antonia Raya, enfermera del CAP, hizo una de las intervenciones sobre los cuidados más humanas que podríamos encontrar. Explicó que en la facultad de enfermería normalmente te dicen que el médico cura y la enfermera cuida pero Raya opinó que en el CAP Raval cuidaban todos: desde el personal de limpieza que ayuda a los pacientes a encontrar donde deben ir cuando está todo tan apretado que no pueden ni pasar, hasta el personal de seguridad de la mañana que despierta aquellos que duermen ante el CAP y les ayuda a recoger y limpiar para dejar el espacio transitable. Raya afirma que este “es un cuidar que también cura” y más cuando “el modelo biomédico está bastante obsoleto porque los síntomas de la mayoría de personas que se visitan en el CAP responden a causas sociales”.

Dado que el envejecimiento o las patologías crónicas no tienen cura, el personal del CAP Raval Nord lo que más hace es acompañar estas personas: “somos acompañantes de vidas”. Además, en un barrio como el Raval, Raya considera que es muy necesario tener en cuenta los determinantes sociales que influyen en la salud de las personas. “Cuando en consultas ves una mujer que te dice que ella no puede venir a visitarse porque su señora no le da fiesta… no podemos pretender que su situación de salud mejore si está haciendo jornadas ininterrumpidas para que otras personas tengan una vida mejor. Si cuando viene una persona con un pico hipertensivo porque necesita consumir para poder aguantar jornadas laborales de 14 horas no tenemos esto en cuenta, ya podemos medicalizar que la hipertensión seguirá. Estas personas necesitan que las cuidemos pero también necesitan un buen sindicato que luche por sus derechos laborales”.

Así, del mismo modo que dibujó como es el usuario del CAP Raval Nord y las necesidades sociales que tienen, también pidió que se cuide con perspectiva de género. “Somos una profesión totalmente feminizada y no lo tenemos en cuenta. Las mujeres vienen a consultar a la Atención Primaria temas que son fruto de la desigualdad social que surge de los salarios más bajos y del exceso de cuidados. ¿Y qué hacemos? Las medicalizado y nos hacemos cómplices de perpetuar su inequidad social”.

Unas desigualdades y un maltrato que, para Raya, también reciben los pacientes por parte de las instituciones cuando “se deshidratan en verano y se acuestan a las 17 horas en invierno porque no pueden pagar la calefacción”. Pero aún así, la magia del barrio es que los usuarios se cuidan entre ellos por un “pacto de vulnerabilidad” y también cuidan los profesionales que los atienden. “Nos cuidan cuando son las 10 de la mañana y tú ya vas 20 minutos tarde y te has comido tu rato de desayuno pero aún así te dicen que subas a hacer el café. Nos cuidan cuando saben que cuando vienen tienen que esperar porque finalmente los atenderás el tiempo que haga falta. Nos cuidan cuando nunca protestan ni ponen reclamaciones porque si hoy le pasa a otro, quizás mañana son ellos los que necesitan tiempo”.

Ante esta realidad, hay que cuidar las personas pero también el barrio y Raya valora que no se debe dañar el barrio, un barrio que sólo tiene un 4% de zonas verdes y que, si situara el CAP en la UB, dañaría una buena parte.

Interior de la Capella de la Misericòrdia ocupada per la Plataforma CAP Raval Nord Digne / Carla Benito

La Capilla ocupada y los grupos municipales en cuestión: camino hacia el Pleno Municipal

Durante la mañana del martes, antes de celebrar la charla miembros de la Plataforma han hecho una pequeña ruta por diferentes sedes políticas de los grupos municipales en contra de la cesión de la Capilla en el CAP. Lo han hecho con una pancarta que decía: “El CAP en la Misericordia es un consenso del barrio. Partidos, ¿a qué intereses servís?” y después de anunciarlo por redes.


En la sede de Esquerra Republicana de Catalunya, manifestaron poner en cuestión el cambio de posicionamiento del partido en relación al emplazamiento del CAP y les exigieron que el grupo el “viernes vote de manera clara y en coherencia a la Conselleria de salud”.

Seguidamente se dirigieron a la sede del PDeCAT donde entregaron el manifiesto en defensa del CAP en la Capilla y exigieron que en la votación del Pleno municipal se votara a favor de la legítima reivindicación de las vecinas por un CAP Raval Nord Digne.

En la sede de Ciutadans, la Plataforma les pidió responsabilidad, “ya que han votado siempre en contra de las necesidades del Raval. Pedir consenso, no es esperar el permiso de nadie. La situación del CAP es límite y exigimos que el viernes se posicionen a favor del CAP en la Capilla de la Misericordia”.

Finalmente, la última parada fue en la sede del PSC. A través de un tuit del perfil @RavalNord los acusaban de poner trabas y, además, dar la espalda al vecindario: “El @pscbarcelona afirmáis que durante su mandato construísteis muchos equipamientos. Y cuando no gobiernan, ¿que hacéis? Ya os respondemos nosotros: partidismo e ignorar el vecindario del Raval. Ni siquiera ha salido a recibir el manifiesto de la plataforma donde pedimos el   “

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