El muro de la ley de extranjería: los contratos de larga duración, el padrón y la falta de citas previas dificultan la regularización de las personas migrantes

Bajo el lema 'el racismo mata' la Tancada Contra el Racisme i els Drets de Migrants i Refugiats ha convocado una manifestación para este domingo en el centro de Barcelona para exigir la derogación de la Ley de Extranjería

Sònia Calvó
 
 
 
Manifestació de l'1 de maig a Barcelona / Foto: JAUME SENDRA

Manifestació de l'1 de maig a Barcelona / Foto: JAUME SENDRA

“Tenemos que demostrar siempre que tenemos trabajo, con contratos de larga duración, padrón, sin antecedentes, no podemos irnos más de seis meses del país… La ley de extranjería condiciona nuestras vidas y estamos hartos”. Quien habla es Mouhamet Día, miembro del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes. Hace 10 años que vino con visado de residencia del Senegal y tiene claras sus reivindicaciones: “La normativa debe ser más flexible y adaptarse a la situación actual que vive el país”. Para él, una de las principales quejas es que no se acepten contratos temporales para renovar o acceder a los papeles, ya que actualmente hay que tener un contrato anual y de 40 horas para poder regularizar la situación administrativa. Con un índice de desempleo estatal del 16,4%, se trata de un requisito “muy difícil de conseguir”, opina Día.

No está solo en sus reivindicaciones. La Tancada Contra el Racisme i els Drets de Migrants i Refugiats ha convocado una manifestación para este domingo en el centro de Barcelona para exigir la derogación de la Ley de Extranjería. Cerca de 500 entidades se han sumado a la manifestación, sobre todo después de ver que ya hace más de un mes que la Tancada está ocupando la antigua escuela Massana en la plaza de la Gardunya para reclamar una serie de reivindicaciones: papeles sin contrato; padrón sin domicilio, sin largos tiempos de espera y sin revocación, nacionalidad sin examen; sanidad universal ; despenalización de la venta ambulante ; y, entre otros, el cierre de los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE).

Una de las entidades que se ha sumado a la manifestación es Irídia – Centro para la Defensa de los Derechos Humanos. Para ellos, la manifestación llega en un momento clave en que la frontera sur de España se ha convertido en “la más letal del mundo”, con 217 muertos desde principios de año. “Las personas mueren fruto de las políticas migratorias que no garantizan las vías de acceso legales y seguras que empujan a la gente a tirarse al mar para llegar a Europa”, explica Andrés García Berrio, abogado de esta entidad. Para denunciar esta situación la manifestación ha escogido como lema ‘el racismo mata’. “Es un debate sobre derechos civiles”, opina García Berrio, que pide que se desate el hecho de tener contrato laboral para demostrar arraigo y regularizar la situación administrativa de la persona.

 

Manifestació de l’1 de maig a Barcelona / Foto: JAUME SENDRA

No tener un contrato laboral de más de un año ha sido uno de los principales problemas de Miguel, que llegó de República Dominicana hace ocho años, a la hora de regularizar su situación. Este año cumplirá 60 años y para él es “imposible”, dice, conseguir un contrato laboral. “He hecho todos los cursos que me ofrecen en Barcelona Activa, de catalán, de informática… pero no hay manera”. Actualmente va pivotando de albergue en albergue. “Si no fuera por la Tancada, yo ahora estaría durmiendo en la calle, probablemente”, explica Miguel, que tampoco dispone de padrón. Se queja que en muchas ocasiones cuando va a servicios sociales le dicen que vuelva a su país. Él, sin embargo, explica que su vida es aquí, en Barcelona, ​​donde se quiere quedar. Miguel se muestra preocupado por su futuro. Sin trabajo y sin padrón, dice, es imposible regularizar su situación.

Diana, que sí dispone de papeles, también forma parte de la Tancada de Migrants y participa también como miembro de Migress y de la Casa Iberoamericana de la Mujer. Ella lo ha tenido más fácil. Proveniente de Colombia, esta joven vino con estudios universitarios y consiguió poder regularizar su situación, ya que su marido tiene nacionalidad española. “Yo parto del privilegio, ya que no vine por una necesidad económica, sino por libertad”. Su sorpresa fue cuando no le convalidar sus estudios en psicología. “Mi vida laboral sufre una grieta en el momento que me doy cuenta de cómo me afecta la ley de extranjería”, recuerda. Como no pudo homologar su título universitario hasta cuatro años más tarde, durante ese tiempo ella “no valía nada”, recuerda. “Como tenía estudios de lo que se conoce como ‘tercer mundo’, aquí no vale nada, pero si yo fuera de Europa a Colombia esto no pasaría”, se queja. Por eso Diana valora que “la Ley de extranjería es una manifestación legal del racismo institucional”.

Pero con la convalidación del título universitario no terminó “la lucha por la regularización”. “Me volví a encontrar con este muro al ir a renovar los papeles y ver que no había citas previas”, recuerda. A su lado está Youssef, miembro de Cornellà Sin Fronteras, que asiente mientras explica su caso. Él tampoco lo tuvo fácil para encontrar cita previa para renovar sus papeles. Esta es una de las principales quejas de las personas migrantes en el momento de renovar. “Desde el momento cero de la búsqueda de información ya ves cómo te afecta el racismo institucional”, explica Diana. Para ella, que recuerda que tiene estudios superiores, la información no es clara, no hay atención personalizada, necesita conocer la lengua, tener acceso a un ordenador y saber usarlo, “sino estás perdido”. Tanto Diana como Youssef coinciden en que gracias a hablar con otras personas que han vivido una situación similar lograron resolver muchas dudas. Para ellos, la autoorganización y el apoyo mutuo son clave.

Este apoyo mutuo es lo que busca Thierng Diop, que descansa en un colchón en la Tancada. Proveniente de Guinea Conakry, hace meses que se tuvo que ir por culpa de la situación política que se vive en el país. Ahora intenta pedir asilo político en España, pero después de varias citas no ha conseguido un traductor jurado del francés que valide sus documentos. En la Tancada de momento ha conseguido un lugar donde dormir y personas a las que preguntar dudas. La del domingo será la primera manifestación a la que asista Thierng, tras huir de su país de origen. Lo hará junto a Mouhamet, Miguel, Diana, Youssef y, esperan, mucha otra gente para denunciar una ley que consideran “racista y discriminatoria”. Mouhamet, que ultima los últimos preparativos para la manifestación, espera que asista “mucha gente, racializada y migrante, pero también gente local blanca, no para ayudarnos, sino para decir que no nos representa”.

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