“El Estado de Israel está al servicio de determinados intereses, que son los que dominan el mundo”

El pasado 15 de mayo se conmemoró el 71 aniversario de la ocupación de Israel sobre territorio palestino, provocando la expulsión de 800.000 ciudadanos autóctonos. Desde hace ya demasiadas décadas, se están llevando a cabo crímenes contra la humanidad, frente a la impasibilidad de Europa. Mantenemos una conversación con el judío Laurent Cohen, copresidente de Junts, e Ibrahim Beisani, expresidente de la Comunidad Palestina en Catalunya

Marta Pérez
 
 

En Barcelona encontramos Junts, la asociación catalana de judíos y palestinos, formada por un grupo de personas que colaboran activamente para acabar con la ocupación, la segregación, el bloqueo en Gaza y hacer justicia al pueblo palestino. Nos reunimos con Laurent Cohen, copresidente de Junts, que condena rotundamente los ataques de Israel sobre la población palestina, y con Ibrahim Beisani, expresidente de la Comunidad Palestina en Catalunya, los cuales alzan la voz en esta entrevista para denunciar la situación de indefensión en la que se encuentra el territorio palestino y sus ciudadanos.

¿Cuáles son las raíces de la ocupación de Israel sobre Palestina?

L: Hay que remontar más de un siglo atrás, cuando surge una ideología que luego tomará el nombre de sionismo, la cual propugna que el pueblo judío es una nación y como tal, necesita un Estado. Theodor Herzl, el fundador del sionismo, vende su idea al Imperio Británico prometiéndoles que el nuevo hogar judío defenderá los intereses de Occidente. En 1919, el Imperio Británico ofrece a los sionistas el establecimiento de un Estado judío en Palestina. Cuando el Imperio Otomano, donde se encontraba Palestina, se desmorona, se establece un acuerdo entre Francia, Inglaterra y Rusia para repartirse los restos. Palestina queda bajo mandato. Desafortunadamente, el proyecto sionista no supone una convivencia pacífica con el pueblo palestino, sino que constituye un colonialismo de asentamientos, nacionalista y excluyente al servicio del poder del Imperio Británico primero y, de Estados Unidos, después. En 1948, el Estado de Israel declara unilateralmente su independencia, es entonces cuando las fuerzas paramilitares sionistas expulsan a la mitad de la población autóctona de Palestina y, desde ese momento, hay una ocupación militar, que se incrementará en 1967 y en las sucesivas guerras.

¿Qué influencia ha tenido en el conflicto la persecución de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial?

L: Antes de la proclamación del Estado de Israel, las Naciones Unidas dictaron una resolución conforme entregaban el 54% del territorio de Palestina a los judíos. Occidente impuso este plan de partición porque, en el genocidio judío por parte del régimen nazi, Estados Unidos y la mayor parte de los Estados de Europa no hicieron nada para salvar a los judíos. En ese momento, existía un fuerte sentimiento de culpa por parte de las naciones europeas y cierta urgencia en “resolver” la cuestión judía.

I: Pero los palestinos no somos los culpables del holocausto, lo que sucedió no tiene por qué ser un salvoconducto para maltratar.

¿Qué tipo de bloqueos establece el Estado de Israel sobre Palestina, a nivel político y económico?

L: La vida económica de Palestina está siendo asfixiada. La electricidad, el combustible, los teléfonos o las fronteras, dependen de Israel. Incluso el salario de los funcionarios que trabajan en la Administración de Cisjordania lo paga el gobierno israelí. Hace poco, estos funcionarios estuvieron trabajando durante un año sin remuneración alguna.

I: Los impuestos de los ciudadanos palestinos los cobra Israel y después los transfieren al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, aunque tomándose algunas licencias, como descontar el dinero de las multas de tráfico de los palestinos.

¿A qué discriminación se ve sometida la población palestina?

I: Hay carreteras por donde solo pueden circular coches con matrícula judía. En estas carreteras se puede transitar libremente, no existen controles. En cambio, los vehículos con matrícula palestina únicamente pueden circular por carreteras determinadas, en las demás están muy controlados e, incluso, vetados. Existe una segregación muy fuerte que constituye un apartheid. Hoy en día, hay más de 700.000 colonos en Palestina, que se encuentran en asentamientos ilegales. En todo el territorio palestino hay más de 500 checkpoints, es decir, puntos de control militar donde retienen y registran a los ciudadanos palestinos. Los checkpoints hacen muy difícil la vida diaria ya que fragmentan todo el territorio. Es un verdadero infierno. Es una provocación para echar a los palestinos de sus casas y dar vía libre a colonos judíos para ocuparlas. Por ejemplo, en la ciudad de Hebrón, existen 400 colonos que les hacen la vida imposible a los 200.000 ciudadanos palestinos que viven en el territorio.

L: Es una estrategia pensada para que se vayan, ya que no pueden expulsarlos a todos.

I: En la población palestina, la injusticia está presente en todos los aspectos. En Israel existe la detención administrativa, de manera que el Estado militar puede detener un ciudadano palestino durante 6 meses prorrogables, sin dar ninguna explicación ni asignar ningún cargo. No se tiene derecho a abogado ni a visitas familiares. Hay personas que pasan 4 o 5 años en detención administrativa. Actualmente, se estima que hay 500 palestinos en esta situación, incluidos niños. Además, hay que tener en cuenta que los ciudadanos palestinos que se encuentran en países árabes, como el Líbano, viven en campamentos de refugiados y se les niega la nacionalidad, el pasaporte e incluso el trabajo. Se encuentran en una situación de emergencia y necesitan volver a su tierra.

Ibrahim Beisani - Laurent Cohen Foto: Sandra Vicente

Se habla del territorio palestino como una “cárcel al aire libre” encerrado por un muro construido por el Estado israelí. ¿Cuál es la finalidad de este muro?

I: Durante la Segunda Intifada, se empezó a construir un muro que separa de norte a sur toda Palestina y que comprende más de 700 kilómetros. Hay unos 40.000 ciudadanos que están rodeados y, para ir al otro lado, dependen de un soldado que les permita el paso. El muro separa a los palestinos de sus familiares, de sus campos o de sus puestos de trabajo.

¿Qué situación se vive actualmente en la franja de Gaza?

I: La situación en la franja de Gaza es catastrófica. En uno o dos años, no se podrá vivir. Más de un 40% de la población está en paro y, los que trabajan, apenas cobran. Los comerciantes no venden porque la gente no tiene dinero para comprar productos. Además, la franja está acordonada: no se puede salir por tierra y, por mar, solo hasta tres millas, después se encuentran fragatas israelís que impiden la libre circulación de los palestinos.

L: El complejo militar industrial israelí gana muchísimo dinero con las estrategias de control de la población civil de Palestina, considerada como “rebelde”. Israel es una potencia tecnológica. Sus sistemas de seguridad son probados con la población civil en Gaza y en Cisjordania, lo que hace que las armas empleadas se vendan muy bien en Occidente y en el resto del mundo.

¿Vislumbran la posibilidad de un acuerdo de paz, a corto o largo plazo?

L: El Estado de Israel está al servicio de determinados intereses, que son los que dominan el mundo. No podemos vislumbrar una solución cuando vemos que Donald Trump va a ayudar a Netanyahu en su campaña electoral. Eso lo dice todo. Es muy difícil que, por propia voluntad, los dirigentes israelíes pongan fin a esta situación. Si Estados Unidos, como potencia hegemónica, no les obliga a firmar la paz, no lo van a hacer. Habrá que ver, en un futuro, qué sucederá cuando Estados Unidos ya no sea la potencia mundial. Por parte de Europa, tampoco hay presión política para que Israel firme la paz y se retire de los territorios ocupados.

I: Durante la Primera Intifada, se llevaron a cabo los acuerdos de Oslo, los cuales establecen que, antes de 1999, se tenía que haber fundado un Estado palestino. De hecho, se creó la Autoridad Nacional Palestina, que tenía que ser el núcleo de este futuro Estado pero, a día de hoy, no se han cumplido los acuerdos, lo que lleva al pueblo palestino a un estado de frustración. El lema de los palestinos es el siguiente: “El último día de la ocupación será el primer día de la paz”.

¿En qué consiste la campaña de boicot a Israel? 

L: Los palestinos siempre dicen que su única esperanza reside en la solidaridad internacional. Por ello, ha surgido el Movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) que constituye una llamada a la sociedad civil mundial para que haga presión sobre Israel a fin de que devuelva las tierras, permita el retorno de los ciudadanos palestinos refugiados en 1948 y otorgue los mismos derechos a los palestinos que viven dentro de las fronteras de Israel.

I: Se trata de seguir el modelo de Sudáfrica que, gracias a un boicot similar, se consiguió que los gobernantes racistas abandonaran sus cargos. Se desarrolló una estrategia para arrinconar el país y hacerlo sentir un paria en el mundo. Se estableció un bloqueo sobre Sudáfrica para no comprar ni vender sus productos y fue apartado de todas las competiciones deportivas y artísticas, entre otras cosas. Esto es lo que habría que hacer con Israel pero, por lo general, los Estados de Europa miran hacia otro lado. Habrá paz cuando en Occidente haya unos gobiernos más morales y justos.

L: Hace unos días se celebró en Tel Aviv el festival de Eurovisión, que generó un movimiento de oposición ya que es una hipocresía celebrar un evento de estas características en un territorio que está ejerciendo una violencia desmesurada sobre la población palestina.

I: BDS es un movimiento no violento que solo implica a los ciudadanos y que dará por finalizada su misión cuando se cumplan las condiciones que reclamó la Sociedad Civil Palestina en 2005: finalizar la ocupación de los territorios conquistados en junio de 1967, desmantelar el muro ilegal, reconocer los derechos de igualdad de los palestinos residentes en Israel y respetar, proteger y promover el derecho de retorno de los refugiados.

Ibrahim Beisani - Laurent Cohen Foto: Sandra Vicente

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