El desorden en L’Hospitalet con las bicicletas compartidas sin anclaje

Las bicicletas compartidas sin anclaje irrumpen en la ciudad generando muchas situaciones de peligro especialmente para personas ciegas

Óscar Martínez Rivera
 
 
 
Una Mobike aparcada en mig del carrer | Òscar Martínez

Una Mobike aparcada en mig del carrer | Òscar Martínez

En sólo dos meses la ciudad de L’Hospitalet ha sido invadida por cientos de bicicletas compartidas de la multinacional MOBIKE. Aparecen constantemente aparcadas en cualquier lugar de manera desordenada, incívica y generando situaciones discapacitantes especialmente para las personas ciegas que viven o visitan la ciudad, pero también para el resto de vecinas y vecinos.

Se han presentado más de 100 fotografías tanto al Ayuntamiento como a la Síndica de Greuges de la ciudad y los vecinos y vecinas también han hecho saber a la empresa una multitud de denuncias relacionadas con el incumplimiento de la normativa municipal y normativas relacionadas con la accesibilidad. Muchas de estas situaciones ponen en peligro a las personas ciegas y, tal y como demuestran muchas de las fotografías colgadas en las redes sociales, otras situaciones impiden el paso normalizado por las zonas reservadas para peatones.

La bicicleta es uno de los medios de transportes más positivos y que más pueden hacer cambiar nuestras ciudades hacia la sostenibilidad, la salud y la reducción de contaminación. Pero el modelo de negocio de esta empresa genera inconvenientes muy graves para las vecinas y vecinos e incluso puede generar una mala imagen del uso de la bicicleta.

Conviene recordar en el día internacional de las personas con discapacidad que las instituciones, los expertos y las mismas personas con diversidad funcional están de acuerdo en que la discapacidad viene dada especialmente por la situación discapacitante que genera el entorno. Y el nuevo sistema de bicicletas compartidas en L’Hospitalet aumenta las situaciones de peligro en la ciudad especialmente para personas ciegas, reducen su derecho a un entorno y espacio público seguro e incumple la Convención Internacional para personas con discapacidad de la ONU además de normativas y el sentido común sobre la accesibilidad.

Otras ciudades del mundo han sufrido la misma situación 

Esta misma situación ha sucedido en muchas de las ciudades del mundo donde esta empresa se ha instaurado. Sólo hay que buscar por la red y encontrar tanto fotografías como artículos que explican la situación de desorden y alteración de la accesibilidad que han producido en ciudades como Madrid, Zaragoza o ciudades de Chile, México u otras como el sonado fracaso del sistema en Manchester. Algunas organizaciones vecinales de México incluso se han declarado en «resistencia civil» contra esta modalidad de negocio que irrumpe de manera poco respetuosa en sus calles. Las imágenes que han llegado de los medios de comunicación son de un desorden generalizado.

El modelo de negocio se basa en proporcionar bicicletas compartidas que se pueden aparcar allí donde quieras, en cualquier lugar, porque no es necesario que sean ancladas ya que llevan un sistema propio de bloqueo que se activa y desactiva mediante una aplicación móvil. Es el mismo sistema de los patinetes compartidos que están generando exactamente las mismas situaciones en multitud de ciudades del mundo. Los clientes de la empresa son los que aparcan en un lugar u otro de la ciudad, pero es el modelo de negocio el que está basado justamente en poder dejar la bicicleta donde quieras y la empresa no invierte en algún modo de solucionarlo. Y sobre todo no lo hace porque con este sistema es literalmente imposible.

Dues Mobike aparcada en mig del carrer | Òscar Martínez

Las redes llenas de fotografías del incivismo y las situaciones de peligro

El Ayuntamiento de L’Hospitalet adopta el relato creado por la empresa china y explica que inicialmente es una «prueba piloto». Este es el mismo lenguaje que los empresarios utilizan en otras ciudades del mundo. Pero esta «prueba piloto» parece ser que es de un año entero en la segunda ciudad de Cataluña.

Los vecinos y vecinas no pueden esperar un año después de este desgaste del espacio público que ha supuesto sólo en unas semanas de la instauración de las bicicletas naranjas en la ciudad. Especialmente porque, tanto la marca como el Ayuntamiento, han avisado que quieren casi quintuplicar el número de bicis y llegar a las 1000. Si la situación de descontrol y peligro para las vecinas ha llegado a estos niveles se hace impensable una invasión cinco veces más grande.

A todo ello se le suma que la empresa no se hace responsable de las bicicletas mal aparcadas. Al menos, eso se desprende de las conversaciones públicas en las redes sociales donde después de horas de espera nadie aparece para retirarla. Eso sí, alguna vez públicamente dicen que «el equipo de operaciones» se dirige al lugar. Y es que el propio sistema hace imposible lograrlo.

La gestión de la situación no parece demasiado eficiente

Los vecinos y vecinas alertaron de la situación desde el primer día e incluso la empresa tuvo que hacer una «campaña» de civismo para que sus clientes no generaran más fotografías y quejas ciudadanas. Pero tal y como se podía prever, hacer una entrada a un blog o cuatro tweets no ha tenido ningún tipo de impacto en el desbarajuste. Sólo ha servido para intentar ganar tiempo y hacerle creer al Ayuntamiento que lo tenían controlado. Incluso los medios de comunicación locales se hicieron eco de la situación a las pocas semanas.

Pero la cuestión es aún más grave cuando el gobierno de la ciudad ha dado orden a la Guardia Urbana de que no retire las bicicletas que incumplen la normativa municipal con el argumento de que «es una empresa privada». Supuestamente la Guardia Urbana avisa a la empresa y la empresa (supuestamente también) corrige la situación. Lejos de admitir la situación alarmante, el Ayuntamiento minimiza la situación e incluso alaba el sistema que ha llevado al desorden y peligro generalizado también a otras ciudades del mundo. A las vecinas y vecinos no les pasa de largo que en declaraciones a medios de comunicación, la alcaldesa Núria Marín manifestó cuando presentaba el proyecto que «No nos podemos permitir bicicletas aparcadas en cualquier lugar». Las últimas semanas ha sido citada muchísimas veces en las redes sociales con fotografías de bicicletas que incumplen normativa municipal y cualquier norma de civismo y sentido común.

El modelo es tan perjudicial que el propio Ayuntamiento de Barcelona aprobó hace pocos días la prohibición de este sistema teniendo en cuenta que no cumple la normativa barcelonesa que los obligaría a tener un sistema de anclaje para aparcar en los espacios habilitados.

Gestionar el espacio público no debería tener como protagonistas ocurrencias que no hayan sido debatidas rigurosamente y valoradas con profundidad desde muchos puntos de vista. El espacio público de las ciudades es un valor y una oportunidad de generar ciudades más saludables, amables y sociales. Pero en el lado opuesto de esta idea encontramos los que lo ven como una oportunidad de negocio para exprimir las ciudades y para ocuparlos por el bien privado sin tener en cuenta que las calles son para que la gente camine, se encuentre, hable, comparta y para ser vividas con sentimiento de pertenencia.

Esta empresa y las administraciones que les dan permiso para hacer negocio incumplen la Convención Internacional de las Personas con Discapacidad. Tanto el artículo de movilidad personal como el de la accesibilidad se ven comprometidos y es por eso que los responsables municipales deberían rectificar y reconocer el error. En la mayoría de los casos las situaciones discapacitantes las produce el entorno y no proviene de la diversidad de la persona. Las ciudades deben estar preparadas para las nuevas formas de movilidad y cualquier proyecto o innovación en los municipios. Pero cualquier novedad debe estar contrastada desde el punto de vista de la accesibilidad universal para que la ciudad no sea sólo de un grupo de personas sino que debe respetar y tener en cuenta la diversidad de todas las vecinas y vecinos de la ciudad.

Óscar Martínez Rivera
Sobre Óscar Martínez Rivera

Professor d'educació social i treball social Contacto: Twitter | Más artículos

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