Entrevista | Pere Navarro, delegado especial del Consorcio de la Zona Franca de Barcelona

“El comercio mundial está muy ligado a la creación de redes de confianza, y de ahí la importancia de que pasen por Barcelona”

A finales de junio coincidirán en Barcelona varios acontecimientos internacionales relacionados con el comercio, el transporte, la logística y la distribución de mercancías. En conjunto, tendrán un considerable impacto económico sobre la ciudad, pero sobre todo, según Pere Navarro, “tendrán efectos posteriores importantes, porque se crearán relaciones que generarán nuevas inversiones”.

Víctor Saura
 
 
 
Pere Navarro | Foto: CZFB

Pere Navarro | Foto: CZFB

A Pere Navarro (Terrassa, 1959) le tocó ser el primer secretario del PSC probablemente durante los momentos más convulsos que ha vivido nunca la política catalana. A partir de 2015 desapareció de la escena política, hasta que en julio de 2018 Pedro Sánchez le llamó para ofrecerle el cargo de delegado especial del Consorcio de la Zona Franca de Barcelona. Hablamos con él del gran encuentro del comercio internacional que se prepara por finales de mes, cuando coincidirán en Barcelona el Congreso Mundial de Zonas Francas, la InTrade Summit BCN (que incluye dos congresos más), y los salones feriales SIL y e-Delivery.

¿Por qué es tan importante este congreso mundial de zonas francas?

No sólo es este congreso, lo que haremos es el gran acontecimiento del comercio y la actividad económica mundial en Barcelona. Por primera vez el Congreso Mundial de Zonas Francas se hace en Europa, pero lo hacemos al mismo tiempo que el Salón Internacional de la Logística, el salón e-Delivery de comercio electrónico, el Congreso de los Operadores Económicos Autorizados, como los agentes de aduana, y el ALACAT, que son los transitarios de América Latina, que vienen a hacer su congreso a aquí. Más una reunión que habrá de zonas francas de América Latina, que aprovecharán para hacer una asamblea de su organización en el marco del congreso mundial. La suma de todos estos acontecimientos, que son diferentes pero complementarios, hará que del 26 al 28 de junio Barcelona sea la capital mundial del comercio internacional.

¿Qué rol juegan las zonas francas en la economía mundial?

Las zonas francas del mundo tienen diferentes tipologías, y eso también es muy interesante. Las hay que son públicas, como la nuestra, las hay que son privadas, las hay que tienen que ver con la actividad aduanera, como también nosotros tenemos un espacio de zona franca aduanera, pero también hay zonas francas que son espacios que quedan exentos de algunos impuestos, a fin de que sirvan de locomotora de la actividad económica. Por lo tanto, cuando hablamos de zonas francas no siempre hablamos de la misma cosa. En este congreso queremos que haya también una reflexión sobre cuál ha sido hasta ahora el papel de las zonas francas y cuál debe de ser en el futuro. Y probablemente, en el futuro, la World Free Zone Organization, que está ubicada en Dubai, irá tendiendo a ser no sólo de zonas francas, sino de espacios de actividad económica. Esta será una de las reflexiones que haremos, pero habrá toda una serie de espacios de debate sobre más cosas.

En la presentación del congreso mencionaron que había habido mucha competencia y que no fue nada fácil llevar esta reunión a Barcelona.

Es que estarán aquí las zonas francas de todo el mundo, y por tanto será un lugar de intercambio y promoción económica muy importante. Todo esto en el recinto ferial de Montjuic y el Palacio de Congresos. Y en todos los otros salones habrá un espacio de congreso, también. Por lo tanto, estaremos construyendo agendas cruzadas, entre gente que habrá venido por un acontecimiento con otros que lo habrán hecho por otros.

Hace años alguien auguraba que esto de las ferias y congresos era un formato caduco, pero parece que no…

Es cierto, la gente se mueve mucho, y al contrario de lo que pensábamos los que hemos sido amantes de las tecnologías, que creíamos que ya no habría que verse en persona, esto no va así; la gente necesita verse, tocarse, establecer relaciones personales de confianza, porque en este mundo la confianza personal es muy importante. Un transitario es el profesional que organiza y garantiza que una mercancía salga de un lugar y llegue a otro lugar de la otra punta del mundo, y por tanto, la persona que tiene aquella mercancía que vale mucho dinero tiene que confiar mucho en ti porque sabe que le harás bien ese servicio. Por lo tanto, también la economía y el comercio están muy ligados a las confianzas personales, estos congresos son muy importantes para generar estos niveles de confianza y de creación de redes. Pienso que, en este caso, esto será además el inicio de una relación entre mundos que sabían de la existencia los unos de los otros, pero que no se conocían mucho y ahora lo harán, y para Barcelona es una gran oportunidad que todo esto pase aquí.

El hecho de que nos encontremos en un momento de grandes tensiones en el comercio internacional, en especial entre Estados Unidos y China ¿puede enrarecer el encuentro?, ¿es un motivo de preocupación?

Esto puede sobrevolar, pero como que no podemos hacer nada al respecto no creo que nos afecte en absoluto. Creo que la gente es muy práctica. Piensa: “Ya veremos lo que pasará con el comercio internacional, pero nosotros tenemos que estar muy preparados, tanto si en el futuro llegan cosas positivas como negativas”. Y cuando creas una red, tan natural como sea posible, quiere decir que estás mucho mejor preparado para afrontar los retos.

¿Hay alguna estimación sobre el impacto que estos tres días tendrán sobre la ciudad?

Solo en el congreso mundial esperamos alrededor de 1.500 personas. Después hay todo lo demás. Por lo tanto, habrá unos cuántos miles de personas con un alto poder adquisitivo que se moverán por Barcelona. No me atrevo a decir el impacto económico, pero está claro que será importante, y sobre todo tendrá efectos posteriores importantes, porque se crearán relaciones que tendrán que ver con nuevas inversiones. Para Barcelona será como encontrarse en un gran escaparate mundial.

Para que lo entienda un adolescente, ¿qué papel juega el Consorcio de la Zona Franca en la economía de Cataluña y España, o quizás –para no ir tan arriba– de Barcelona y Cataluña?

Ya lo dice bien. De Barcelona, Cataluña, de España… ¡y de Europa! Es cierto que se conoce poco lo que hace el Consorcio de la Zona Franca. En primer lugar, administra un patrimonio público muy importante, el polígono industrial de la parte izquierda del delta del Llobregat, que se expropió hace casi 100 años y que sirve para hacer actividad económica. Aquí se inventó en 1950 la Seat, donde trabajaban 25.000 personas y que efectivamente empezó con exenciones fiscales; más tarde Motor Ibérica, y todavía hoy una parte del polígono está ocupado por Nissan y por Seat, y por tanto muy relacionada con la automoción. También hay una serie de edificios en Barcelona y el Vallès que hemos construido nosotros para alojar también iniciativas económicas, que tenemos alquilados y todavía son propiedad del Consorcio de la Zona Franca. Creo que tenemos que estar muy agradecidos a aquellas generaciones que a lo largo de las décadas decidieron que todo esto no fuera un puerto, sino un gran polígono industrial, porque gracias al hecho de que administramos todo este polígono podemos conseguir unos beneficios que sirven para generar espacios donde las empresas puedan hacer su actividad económica y explorar nuevas formas de economía.

¿Qué quiere decir con esto?

Yo siempre digo que, como sector público que somos, nuestra vocación es ser una fábrica de oportunidades. Y por eso hemos instalado aquí dentro una incubadora de empresas que trabajan con impresión 3D, que es la primera de Europa y quizás del mundo, puesto que el MIT [Massachusetts Institute of Technology], en sus informes, dice que uno de los sectores que crecerán más en los próximos años será el relacionado con la impresión 3D. Esta incubadora la hemos hecho con un socio tecnológico, que es el centro tecnológico LEITAT, y con unos fondos europeos que se han gestionado a través de la fundación INCIDE, que es la fundación de las cámaras de comercio de España. Todo esto son unos 3 millones de euros, hemos ocupado 600 metros cuadrados de un edificio del polígono y aquí cada año se incubarán aproximadamente unas veinte empresas durante cinco años, por lo tanto en total serán 100 empresas.

Y estas empresas, al cabo de un año, ¿se van de aquí?

Hay una segunda derivada. En medio del polígono estamos construyendo también una nave industrial de 17.000 metros cuadrados para poner economía 4.0. Es decir, impresión en 3D, pero también otros tipos de empresas que sean punta de lanza de la innovación. No son como las que hay al Pier01, en el Palau de Mar, ahí son básicamente empresas digitales que hacen aplicaciones, mientras que las nuestras serán fabricantes. Y en otra parte del polígono estamos construyendo unas naves industriales que no son naves industriales normales, que es donde irán este tipo de industrias 4.0, y ya estamos hablando con empresas muy potentes para que vengan. El espacio se está diseñando para que puedan compartir maquinaria y colaborar entre ellas. Esta nave vale 17 millones de euros, y la idea es que sea un polo de atracción de la nueva economía no solo local, sino también mundial. Por lo tanto, la segunda cosa que hacemos es explorar nuevas formas de economía.

Y, por lo tanto, hay una tercera…

Todo el tema de la internacionalización. El contacto con espacios de actividad económica de todo el mundo donde ponemos en valor la ciudad de Barcelona, aportamos marca positiva a Barcelona, explicamos lo que hacemos, y al mismo tiempo ponemos la mesa donde se debatirá el futuro de la economía mundial. No es Davos, pero es la economía productiva, la economía industrial, del transporte, la logística, la movilidad, etc. Por ejemplo, tenemos una relación muy estrecha con la ciudad de Shenzhen, en China, en la que viven 30 millones de habitantes y que tiene un PIB que es un tercio del PIB español. Es la ciudad de Huawei, para entendernos. Pues nos piden mantener con nosotros una relación de cooperación institucional y económica.

Para los partidarios del ‘proceso’, las buenas noticias económicas, sobre todo cuando llegan del extranjero, demuestran que no se malogró la economía ni se asustó a los inversores…

Las turbulencias no ayudan. En relación al congreso no tendrá efectos, pero ha habido efectos negativos, evidentemente, y ha habido empresas que pensaban instalarse aquí que no lo harán, o inversiones que están paradas. En un mundo globalizado, las empresas buscan estabilidad, seguridad económica, jurídica y política. Esta seguridad, aquí, en estos momentos, no existe. Barcelona es una marca muy potente, pero al final la gente que mira al mundo como quien mira a un globo terráqueo le da igual mil kilómetros arriba o mil abajo. El hecho de que el Gobierno de España tenga más estabilidad y sea decididamente europeísta, esto también es positivo. Fijémonos en Portugal, fue una economía intervenida y hoy está en una línea de crecimiento muy importante, hoy es un país atractivo y muchas empresas están empezando a mirar muy seriamente hacia Portugal.

No sé ahora, pero hace unos años las dos principales preocupaciones en cuanto a infraestructuras de los operadores logísticos catalanes eran el corredor mediterráneo, sobre todo, pero también el tema de los accesos al puerto a través del antiguo cauce del Llobregat. ¿Se ha avanzado en todo esto?

En cuanto al corredor mediterráneo, el ministro Ábalos, en una de sus visitas a Barcelona, dijo que en 2021 estaría hecho. Y eso no fue un brindis al sol. Y en cuanto a los accesos, uno de los primeros lugares que fue a visitar Pedro Saura, que es el secretario de Estado de Infraestructuras, fue aquí, para saber todo lo que hacíamos y las necesidades que teníamos, y de aquí se fue al Puerto de Barcelona exactamente para lo mismo. Él como diputado en el Congreso ya conocía todos estos temas, pero quiso venir a implicarse y a que le explicáramos de primera mano el tema. En los presupuestos que no salieron adelante había 2.500 millones más para Cataluña, una parte de los cuales eran para hacer infraestructuras. Hay que esperar que en los presupuestos que se aprueben pronto haya una dotación muy importante para infraestructuras. Y no solo estas dos, sino también otra que hace mucha falta, y aquí ya lo digo como egarense…

El cuarto cinturón.

Hay una parte hecha en Terrassa, que se inauguró en la época del ministro Blanco, hay otra en Abrera, pero falta la parte central. Por lo que me han explicado pienso que en un par de años puede estar acabado hasta Terrassa. Así quedarían empalmadas todas las ciudades de la segunda corona metropolitana, de forma que el tráfico que viene de Madrid, Zaragoza y Lleida, y que va hacia la frontera, no se tendría que acercar a Barcelona y podría pasar a una distancia prudencial de toda esta zona, que es el colapso permanente.

Siempre sorprende ver la buena relación que tienen los ex políticos de partidos opuestos cuando ya han dejado la primera línea. Ahora estoy pensando con Enric Lacalle, que viene del PP y fue delegado en tiempos del PP, o con la presidenta del Puerto de Barcelona, Mercè Conesa, que viene de CiU, y usted, que viene del PSC.

Es cierto, pero también es el talante. Cuando Mercè Conesa era alcaldesa de Sant Cugat y yo alcalde de Terrassa ya teníamos buena relación y habíamos creado espacios de consenso. Y ahora nos hemos reencontrado aquí y continuamos haciendo cosas juntos. Y con Enric Lacalle, está haciendo un trabajo excelente. Yo siempre digo que esto tiene que ser un espacio de consenso político, social y económico. Y con el territorio. Tenemos que tener buena relación con todos los ayuntamientos de nuestro entorno, por supuesto el de Barcelona, con el puerto y con el aeropuerto. Tal como estamos ahora estos espacios de consenso en el mundo económico son muy importantes, independientemente del partido que nos ha llevado aquí a cada uno de nosotros.

Tal vez habría que explicarlo más para borrar esta imagen que tiene mucha gente de que nada funciona.

Seguramente, porque esto sí que funciona, y funciona muy bien. Y además lo que hacemos no les cuesta ni un euro a los contribuyentes. Costó hace un siglo, y en cambio producimos riqueza y aportamos recursos a la promoción económica.

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