El bienestar como antídoto contra la extrema derecha

Los recortes en los servicios sociales básicos agravan la desprotección y la sensación de que las cosas no van bien. Ello, unido a la desconfianza hacia los políticos, son algunos de los ingredientes que agitan el cóctel del malestar social. En este contexto, el auge de la extrema derecha se ha hecho evidente, pero no irreversible.

Cristina Fernandez-Rovira
 
 
 
Manifestació de membres del col·lectiu neonazi Hogar Social Madrid | Carlos Duro

Manifestació de membres del col·lectiu neonazi Hogar Social Madrid | Carlos Duro

Esa sensación de que todo está más caro, de que el sueldo no alcanza a final de mes… tiene nombre técnico. Se llama pauperización de la clase media. Es decir, que ese constructo que hemos dado en llamar clase media para no hablar más de clase obrera se va haciendo cada vez más pobre.

Un reciente informe de la OCDE y un estudio del World Inequality Lab de Paris, titulado ¿Ha logrado el modelo social europeo resistir el aumento de las desigualdades? Desigualdades y redistribución en Europa: 1980–2017, corroboran que la desigualdad crece en los países occidentales. Los ricos son cada vez más ricos y la clase media y los sectores más precarios, son cada vez más pobres. Así lo recogía eldiario.es en una noticia cuyo titular señalaba que el 1% de los españoles con mayores rentas ingresa un 10% más que hace una década, mientras el resto se estanca.

En España, la desigualdad ha crecido durante la crisis económica. La austeridad pasa factura a aquellos que cobran un poco más del sueldo mínimo, la clase media, que ve que el empleo es cada vez más precario, la luz más cara y muchas plantas de hospital están cerradas, mientras en urgencias se acumulan esperas de horas. No solo lo sufren ellos, claro, también los que no encuentran trabajo, los jóvenes precarizados… Si algo no han conseguido los partidos socialdemócratas clásicos es aunar los intereses de la clase media y los de los sectores más empobrecidos de la sociedad.

Es ahora, también, cuando una fuerza de extrema derecha ha conseguido entrar en el Congreso de los Diputados. El de España no es un caso aislado, pues en otros países también ganan peso partidos ultraderechistas. En Europa, cuna del fascismo y del antifascismo, la desigualdad de ingresos se venía conteniendo, pero el crecimiento no ha sido igual para todos. Tal y como cuentan los autores del estudio, Thomas Blanchet, Lucas Chancel y Amory Gethin, el «aumento de la desigualdad, visible en la casi totalidad de los países europeos, ha tenido lugar en un contexto de creciente competencia fiscal entre Estados del continente que ha socavado la progresividad de sus impuestos”.

Según la OCDE, hace un cuarto de siglo, “el ingreso disponible promedio del 10% más rico de la población de los países de la OCDE ganaba cerca de siete veces más que el 10% más pobre; hoy, gana alrededor de nueve y media veces más”. Para los autores, las desigualdades en Europa son más bajas que en Estados Unidos gracias a las políticas sociales y fiscales de los países europeos, ya que “permiten una distribución más equitativa del ingreso antes de impuestos, en particular, los sistemas de salud y educación son más igualitarios que en Estados Unidos”.

Los recortes en los servicios sociales básicos agravan la desprotección y la sensación de que las cosas no van bien. Ello, unido a la desconfianza hacia los políticos, son algunos de los ingredientes que agitan el cóctel del malestar social. En este contexto, el auge de la extrema derecha se ha hecho evidente, pero no irreversible.

A las puertas de una legislatura que se prevé progresista, y ante las elecciones europeas, evitar el retroceso social y político debería ser prioritario. La recuperación y ampliación del bienestar ―justo lo opuesto del malestar― es el antídoto contra la extrema derecha. Una vida digna pasa por una vida con la certidumbre de que la sanidad, la educación, la dependencia, las pensiones y la igualdad son intocables y esto se consigue con un alto nivel de gasto social, capaz de reducir las desigualdades.

La redistribución justa de la riqueza es la clave para frenar la involución de derechos. El próximo 26 de mayo se abre una oportunidad para preservar y ampliar el modelo social de Europa. Los resultados electorales revelaran la senda por la que transitará el futuro de 500 millones de europeos.

Cristina Fernandez-Rovira
Sobre Cristina Fernandez-Rovira

Cristina Fernández-Rovira. Periodista, màster en Conflictologia i en Integració Europea. Doctora en Sociologia i Antropologia. Politòloga en progrés. Treballa de professora a la Facultat d’Empresa i Comunicació de la Universitat de Vic-Universitat Central de Catalunya Contacto: Twitter | Más artículos

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