VIOLENCIAS DEL SISTEMA SANITARIO HACIA LAS MUJERES

Dónde estan las mujeres en el mundo científico sanitario?

Las mujeres que nos dedicamos al ámbito de la salud sufrimos directamente el machismo, la violencia y las desigualdades de un sistema patriarcal. Esto afecta la salud de la población en general, puesto que perpetúa los valores y modelos heteropatriarcales con que abordamos y tratamos la salud de los, y sobre todo, las pacientes

Blanca de Gispert Uriach
 
 
 
Dones treballant en un laboratori

Dones treballant en un laboratori

Tradicionalmente, el mundo científico y de la salud ha sido un mundo donde no sólo se han impuesto los modelos y valores heteropatriarcales sino que, profesionalmente, ha sido copado por los hombres en casi todos sus ámbitos. Durante siglos, las mujeres hemos tenido el acceso prácticamente vetado. A pesar de que tenemos ejemplos magníficos de mujeres que a lo largo de la historia han conseguido dedicarse al arte y la ciencia de la medicina, superando grandes dificultades y prejuicios, continúan siendo minoritarias en comparación a los hombres y demasiado a menudo han acabado siendo invisibilizadas.

En las últimas décadas se ha producido una gran feminización en los diferentes campos relacionados con la salud, incluso en aquellos clásicamente reservados a los hombres. La investigación biomédica y el ejercicio profesional de la medicina son dos ejemplos evidentes de este fenómeno. La primera mujer en todo el estado que se licenció en medicina, Dolors Aleu, no lo consiguió hasta finales del siglo XIX. Desde entonces ha llovido mucho: actualmente casi el 50% de las profesionales que ejercen la medicina y alrededor del 70% de las estudiantes de esta carrera son mujeres.

Pero, ¿significa esto que el problema de las desigualdades y el sesgo de género están superados? ¿Que ya no tenemos dificultades para acceder a estas profesiones? ¿Que esto está acabando con el paradigma heteropatriarcal y androcéntrico que ha predominado en el ámbito biomédico durante siglos?

La feminización de estas profesiones ha facilitado que cada vez haya más mujeres en los órganos y entidades representativos de la profesión, como los colegios profesionales y las sociedades científicas, y en las organizaciones sanitarias y los cargos de gestión. Aun así, esta presencia a menudo no es paritaria ni representativa del colectivo sanitario de mujeres. Todavía hay muchos espacios de representatividad y, sobre todo, de poder, que continúan estando tácitamente vetados a las mujeres. En el mundo científico, también nos topamos con un techo de cristal. Continuemos siendo minoría en los cargos de responsabilidad o de liderazgo de las universidades, de los institutos de investigación, de las sociedades científicas, de los colegios profesionales, etc. A guisa de ejemplo, de los 52 colegios de médicos provinciales existentes al estado español, sólo 6 están presididos por mujeres. El órgano que los aglutina, el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, cuenta con 6 hombres en su consejo permanente y con 7 hombres y 2 mujeres entre sus representantes nacionales. En Cataluña, entre los decanos de las 6 principales facultades de Medicina no hay ni una sola mujer.

Esta carencia de oportunidades también tiene lugar en el ámbito de la investigación. Por ejemplo, en Cataluña, de los 14 principales centros de investigación directamente relacionados con las ciencias de la salud no hay ninguno que esté dirigido por una mujer. Se sabe que en los procesos de selección existen importantes sesgos subconscientes que afectan negativamente a las mujeres: su independencia es cuestionada más a menudo, se les exigen más méritos para ser seleccionadas, sus cartas de recomendación no son tan positivas como las de los hombres, etc. Otro aspecto muy relevante es la maternidad. Las mujeres que son madres o que se encuentran en edad reproductiva (y supuestamente tendrían posibilidades de quedar embarazadas) tienen menos opciones de acceder a lugares de liderazgo, porque se considera que esto puede interferir en su rendimiento o en su dedicación. De hecho, esta diferencia de oportunidades y la presencia de barreras se inicia ya en el mundo académico. Según un estudio aportado por la ONU,la probabilidad que una mujer acabe una licenciatura, un máster o un doctorado en alguna materia relacionada con la ciencia es del 18%, 8% y 2%, respectivamente. En cambio, en los hombres estos porcentajes son del 37%, 18% y 6%, es decir, más del doble.

Así pues, a pesar de la masiva incorporación de las mujeres, continúa existiendo una falta de referentes femeninos en estos campos. Y sin referentes es difícil que niñas y jóvenes se sientan identificadas con estos roles y profesiones y de nuevo se limita su acceso a los estudios científicos.

También existen evidencias que muestran que la visibilización y la participación de las mujeres en los seminarios y los congresos científicos es menor a la de los hombres. No sólo acostumbran a ser minoría como ponentes en las conferencias y charlas o en paneles de expertos sino que, aunque sólo estén como asistentes, participan menos. Por ejemplo, las mujeres hacen, proporcionalmente, menos preguntas que los hombres (casi la mitad, según algunos estudios) y el número de preguntas que realizan disminuye cuando la primera persona a preguntar ha sido un hombre. Evidencias similares ponen de manifiesto que la participación de las mujeres en otras esferas del mundo académico, como por ejemplo la universidad, también es más baja, tanto en el caso de las estudiantes cómo de las profesoras universitarias. Tampoco es frecuente encontrar mujeres opinando o informante sobre temas de salud a los medios de comunicación. Tal como denuncian iniciativas cómo #Onsónlesdones, estamos subrepresentadas en los medios catalanes y nuestra opinión se silencia sistemáticamente. Las cifras que recogen en sus informes hablan por si solas.

El ámbito cientñifico, tampoco está exempto de las agresiones y las violencias machistas. Recientemente, la revista ‘Science’ denunciaba en su editorial las situaciones de acoso sexual que muy a menudo sufren las mujeres que se dedican a la investigación. En el artículo se exponía el testigo de varias investigadoras que habían sido víctimas de acoso a lo largo de sus carreras. También se mencionaban algunos estudios que indican que más de la mitad de las mujeres del mundo académico y científico ha sufrido algún tipo de acoso y que casi un tercio se sienten inseguras por este motivo, hasta el punto de dejar de participar en clases, en reuniones científicas o renunciar a ofertas de trabajo.

Las mujeres que nos dedicamos al ámbito de la salud sufrimos directamente el machismo, la violencia y las desigualdades que se desprenden de un sistema sanitario y científico que continúa siendo eminentemente patriarcal. Esto ejerce una doble violencia, porque afecta las profesionales que trabajamos en este campo pero también a la salud de la población en general, puesto que perpetúa los valores y modelos heteropatriarcales con que abordamos y tratamos la salud de los, y sobre todo, las pacientes. Para revertir la violencia y las grandes iniquidades en salud que sufrimos las mujeres y los excesos que ejerce el sistema sanitario sobre nuestra salud es necesario poner una mirada en clave de género, una mirada feminista, en definitiva, una mirada más justa de la realidad. El sentido común, y también las evidencias, indican que el camino para conseguirlo pasa necesariamente porque las mujeres accedamos en igualdad de condiciones que los hombres a todas las esferas laborales y de liderazgo en el mundo científico y andemos hacia un apoderamiento real en este ámbito. Este es el primer paso hacia un sistema sanitario y un abordaje de la salud más equitativos, solidarios, humanizados y verdaderamente feminizados.

Blanca de Gispert Uriach
Sobre Blanca de Gispert Uriach

Llicenciada en medicina i cirurgia (UB 2002) i especialista en Medicina familiar i comunitària. Treballa de metgessa de família al CAP Trinitat Vella de Barcelona. Màster en medicina tropical i salut internacional, vocal de la junta del FoCAP i membre de la plataforma Pasucat. Desenvolupa activitat docent a la Unitat Docent de medicina familiar i comunitària de Barcelona. Contacto: Twitter | Más artículos

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*