¿Dónde están las mujeres en el examen de Filosofía de la Selectividad?

Hay quien reconoce que no se lo había planteado nunca. No se había dado cuenta de que no había mujeres. Hay quien está cargado de razones para afirmar que las mujeres no tienen el nivel para ser estudiadas. Hay quien habla del "sistema", del "patriarcado". Y hay quien no sabe si han existido mujeres filósofas....Si no las han visto nunca ¿por qué deberían haber existido?

Jordi Mir
 
 
 
Examen de selectividad 2018 | Sandra Vicente

Examen de selectividad 2018 | Sandra Vicente

«¿Cuántas mujeres han visto en las clases de filosofía del bachillerato, sin contar a las profesoras?» Esta es una pregunta que al hacerla curso tras curso a los estudiantes que llegan a la universidad no deja de sorprender. La inmensa mayoría no han visto ninguna. Algunas una. Hay excepciones que tienen más suerte… La mayoría han tenido profesoras de filosofía, pero los temarios no las incluyen.

Cuando en clase nos preguntamos cuáles son los motivos de esta ausencia, las causas que aparecen son muchas y diversas. Hay quien empieza reconociendo que no se lo había planteado nunca. No se había dado cuenta de que no había mujeres. Hay quien está cargado de razones para afirmar que las mujeres no tienen el nivel para ser estudiadas. Hay quien habla del «sistema», del «patriarcado», Y hay quien no sabe si han existido mujeres filósofas … Si no las han visto, ¿por qué deberían haber existido?

La respuesta, cargada de sinceridad, que dice «no lo había pensado nunca» nos puede ayudar a entender cómo nos pasan por alto tantas injusticias y a pensar qué nos puede hecho despertar para ser conscientes. Ninguno de nosotros nació con este conocimiento, alguna persona o hecho nos ayudó a ver estas realidades. Quien no lo ve, necesita alguien que lo acompañe en este despertar.

Más preocupante puede ser la respuesta cargada de razones que lleva a afirmar que ninguna mujer merece estar en un temario de filosofía. No han generado conocimiento de suficiente calidad, dicen en algunos casos. Este tipo de afirmaciones nos puede llevar a pensar sobre los criterios que nos hacen elegir unos nombres u otros a la hora de configurar un temario. ¿Por qué elegimos? ¿Qué justifica su inclusión y la exclusión de otros? ¿Elegimos por la cantidad de obras? ¿Por su repercusión a lo largo de la historia? ¿Por su originalidad? ¿Por las ideas que han difundido? ¿No hay ninguna mujer que pueda estar en esta lista? ¿Seguro?

Hay quien piensa que la situación de discriminación, opresión y desigualdad que han vivido muchas mujeres a lo largo de la historia explica su ausencia de los temarios. Hay parte de razón en esta argumentación, en la parte de la historia de discriminación, opresión y desigualdad vivida por las mujeres que les ha dificultado el acceso al conocimiento y al reconocimiento de su actuación. Pero la historia de la humanidad está llena de mujeres que han pensado y podrían aparecer en estos temarios. No reconocer su obra puede ser una doble discriminación: la que sufrieron en su época y la que sufren en la actualidad cuando las seguimos invisibilizando.

En las pruebas de acceso a la universidad que se acaban de hacer ha vuelto a no aparecer ninguna mujer en el examen de Historia de la filosofía. Los curso próximo, cuando esta juventud llegue a la universidad, será el momento de volver a preguntar qué han visto en el bachillerato. La respuesta seguramente no será demasiado diferente a la que podrían dar las personas que han hecho este recorrido desde hace años. Es momento de cambiarlo. No podemos continuar con unos temarios que invisibilizan y discriminan a las mujeres. No podemos continuar así por lo que supone para las mujeres, hayan sido filosofas o no, y tampoco podemos por cómo afecta al conjunto de nuestra sociedad. Las consecuencias son muy graves: se perpetúa el desconocimiento, la discriminación …
Llevamos años discutiendo sobre el papel de la filosofía en nuestros estudios, especialmente a partir de las iniciativas gubernamentales que llevan a reducir su presencia. Esto en muchos casos ha generado defensas poco críticas de la filosofía que estudiamos en institutos y universidades. Necesitamos pensar y repensar qué lugar debe tener la filosofía en nuestra sociedad. La falta de mujeres y perspectiva de género no es un problema sólo de la filosofía. Pasa en todas las disciplinas. No es tampoco la única invisibilización y discriminación que hay en los temarios. Es momento de tener un diálogo abierto y plural sobre estas carencias, estos olvidos, estas discriminaciones … La filosofía nos puede ayudar a pensar ya actuar, en sí misma y en las otras disciplinas. Pero hemos de querer hacerlo.

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*