«Debemos salir de la negatividad y el blanco y negro: ¡unicornios y arcoiris contra el puñetero patriarcado!»

En la era digital no se entiende el activismo ni la transformación social sin la batalla por los símbolos. Conquistar los espacios de cultura de masas es esencial para un feminismo transversal que normalice que Marvel opte por protagonistas mujeres. Esta batalla es la que plantean las autoras del libro 'Leia, Rihanna, Trump'

Marta Curull | Sandra Vicente
 
 
Iris i Héctor, membres del proyecto UNA | Fira Literal

Iris i Héctor, membres del proyecto UNA | Fira Literal

«Es imperdonable que las feministas seamos aburridas», sentencian Iris y Héctor, dos miembros del Proyecto UNA, responsables del libro Leia, Rihanna, Trump. De cómo el feminismo ha transformación la cultura pop y de cómo el machismo reacciona con terror, premio de la editorial Descontrol 2019. El suyo es un manifiesto pintado de colores, de fantasía y de esperanza, lejos del blanco y negro de «la cultura marginal, del puritanismo ideológico», pero también lejos de los «machos víctimas del síndrome de la bestia herida», que se indignan cuando ven que la cultura de masas se está feminizando.

Este libro quiere ser una reflexión para enfrentarse a la batalla de los símbolos: hacer que se escuchen otras voces que no sean siempre las de los hombres heterosexuales blancos. Y por eso, «las feministas debemos pinchar la burbuja y saber quién es Rihanna. Después podemos no escucharla o decir que no nos gusta, pero tenemos que saber qué mueve los sentimientos de la gente y convertirlo en política».

Así, la reivindicación de la cultura de masas, de lo que puede ser visto como superfluo, neutro o alienante es, dicen, «un impás necesario para avanzar. La neutralidad hoy es un hombre blanco. Debemos hacer que la neutralidad sea feminista».

En un momento del libro decís que la cultura es machista y actúa como un invisibilizador con memoria selectiva. ¿Qué es lo que invisibiliza la cultura pop?

Iris: Últimamente el paradigma está cambiando; Internet abre las puertas a un montón de creadoras y opinadoras desde el mainstream de una manera que antes era impensable. Esperamos que la memoria selectiva de dejar fuera a las mujeres y las creaciones alternativas tenga cada vez menos peso, pero es cierto que hasta ahora los referentes han sido cortados por un mismo patrón.

Las historias que creamos y la cultura popular, desde los cuentos a las películas y las series, pasando por el porno, crean un imaginario que contribuye a crear nuestra realidad. Por eso es importante que tengamos referencias propias y que la cultura popular refleje todas las identidades. Ahora empezamos a ver cambios, pero este imaginario siempre ha sido copado por una sola identidad, que es la del hombre blanco heterosexual. Y nosotras siempre hemos sido personajes secundarios, un capítulo en la historia de ellos.
La memoria selectiva es la que obvia todo lo que los ganadores no explican cuando escriben la historia. Siempre nos ha explicado los hechos quien ha tenido medios para hacerlo y, ahora, Internet está cambiando un poco la correlación de fuerzas.
Empezar a incluir a mujeres en esta cultura popular tiene una parte buena y una mala. Por un lado se nos empieza a visibilizar, pero por otro corremos el riesgo de que se blanquee el discurso feminista. ¿No os hace sufrir que si el mensaje se incluye dentro del sistema, éste sea menos punzante?

Iris: Sí, es el debate que toca tener hoy en día. En el libro no damos respuestas absolutas a nada, pero también nos parece absurdo que, desde los movimientos sociales, se hable sólo de nuestra contracultura minoritaria, de grupos que sólo escuchamos nosotras, y no tengamos en cuenta lo que está pasando en el universo Marvel, que está teniendo protagonistas femeninas que están siendo súper atacadas.

Debemos debatir también sobre esto y, tal vez llegamos a la conclusión de que no tenemos nada que ver con esta cultura de masas, y lo que tenemos que hacer es fortalecer nuestra cultura y crear nuestro propio material. Pero, de mientras, debemos ser conscientes de lo que pasa fuera de nuestra burbuja. Puede no gustarte Juego de Tronos pero es un fenómeno social que está creando un montón de imaginario que tanto la derecha como la izquierda intentan apropiarse. No podemos hacer ver que no está pasando.

Héctor: Hace poco, VOX, intentó utilizar una imagen de una batalla del Señor de los Anillos para su discurso. Esto fue muy comentado en las redes sociales, que es el escenario de estas guerras culturales, y el mismo Viggo Mortensen (que interpreta a Aragorn en la trilogía) tuvo que defender que su personaje en realidad era un estadista plurilingüe, a favor de la multiculturalidad. Esta es ahora la batalla por los símbolos.

Cuando un símbolo, como los de la cultura de masas, aparentemente se nos presenta como neutro, en realidad está operando bajo las órdenes del capitalismo. Tenemos dos opciones: decir ‘esto es una mierda y no queremos participar’, o bien darle la vuelta y hacerlo nuestro. Hay mucho poder en obligar al poderoso a hablar en nuestros términos y no al revés.

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¿Creeis que la feminización de la cultura podría llegar a contentarse con introducir, simplemente, más símbolos femeninos, pero no feministas?

Iris: Se debe tener siempre cuidado. Pero si estamos hablando de la reapropiación del discurso feminista es porque ha llegado a las masas y tiene cierto éxito. Si hay éxito, siempre habrá un intento de la derecha de apropiarse de este discurso. Debemos recordar, sin embargo, que dentro de nuestro sueño utópico, llega un punto en el que el discurso feminista se masifica y deja de cuestionarse.

¿Es peligroso? Sí, pero vamos normalizando el discurso. Aunque haya personajes que no se reivindican como feministas, es igual. No es necesario que una Capitana Marvel o una Rei de Star Wars se reivindiquen como feministas, porque ya sabemos que lo son. De hecho, lo que están haciendo es crear un nuevo neutro que es feminista por defecto. Porque nosotros ya sabemos qué es ser feminista: no depender de un hombre, pensar por ti misma y no ser un personaje secundario. Y ellas lo son. Estamos empezando a crear este nuevo imaginario y aún nos podemos apropiar.

Hasta ahora no teníamos nada. De pequeña, en el patio, yo jugaba a Silván y sólo había dos personajes femeninos. La primera que escogía, triunfaba porque era la princesa. La otra pringaba, porque le tocaba la bruja y nadie quería serlo. En cambio los niños, tenían mucha variedad. Me dan envidia sana las niñas de hoy, que tienen todo un abanico de representaciones femeninas que antes no existía.

Pero es cierto que no tenemos que comprar nada sin haberlo analizado antes. Porque si la gente de Hollywood y las grandes productoras quisieran acabar con el capitalismo y el patriarcado, ya lo habrían hecho.

Héctor: El feminismo viene de lejos, no nace ahora que Rihanna o Beyoncé se declaran feministas. Viene de la cantidad de trabajo de personas que se han dejado la vida, literalmente. Si el feminismo no fuera un discurso peligroso nuestros enemigos no intentarían reapropiárselo ni vaciarlo de contenido. Si la derecha tiene pocos miramientos para apropiarse de símbolos, ¿por qué deberíamos tenerlos nosotros? Si queremos que el feminismo sea popular, tenemos que empezar a aceptar que no será perfecto.

Habláis en el libro de la reapropiación de símbolos, pero también de la reacción del machismo hacia la feminización de la cultura pop.

Héctor: Si lo que hacemos no supusiera tanto cambio, los hombres no nos daríamos tanto por aludidos. Si las grandes figuras de hombres hetero de la cultura mediática no ocuparan todo el puñetero espacio, no irían tanto con pies de plomo. Ya es hora de que contemos otras historias. Toda esta gente que se pone como una basilisca diciendo que el feminismo está destruyendo los referentes de su infancia, que intenta acabar con la cultura europea… pero es que si no cambiamos, lo que hacemos es cargarnos el planeta. Hemos de empatizar con otras historias que están aquí, nos guste o no. Se merecen hablar y nosotros nos merecemos callar un poquito más.

Iris: Si cuando se hace una versión de los Cazafantasmas con protagonistas femeninas hay reacciones tan violentas, yo me reafirmo en que hace falta una peli de los Cazafantasmas con protagonistas mujeres. Estas reacciones nos confirman que todavía necesitamos el feminismo.

Buena parte del libro es poner en valor la feminización de la cultura y esta entrevista ha versado más sobre los peligros y los aspectos negativos…¿queréis acabar con un mensaje esperanzador?

Iris: Es normal. Hasta que no hemos tenido el libro publicado nos costaba explicarlo a la gente. Unimos varios frentes abiertos en una teoría en la que creemos, pero sabemos que se debe cuestionarse esta feminización de la cultura de masas y que tiene un peligro muy grande. Esta es una parte imprescindible del debate. Pero yo tengo esperanza. Estas reacciones negativas masculinas como de bestia herida son normales en momentos de cambio.

Es como cuando hablamos del auge de la extrema derecha: no digo que no sea peligroso, porque nos jugamos la vida, pero no podía ser de otra manera. Que pase es señal de que estamos haciendo las cosas bien y que estamos empujando. Si no hacemos fuerza no pasa nada: es cuando nos dan subvenciones y gobierna el PSOE, pero no cambia nada. Pero ahora está pasando algo.

Y conquistar estos símbolos mainstream es un impas necesario para seguir avanzando, porque a veces vivimos en nuestra burbuja de realidad. Pero debemos saber quién es Rihanna. Y luego si queremos ya nos cagamos en ella, pero debemos saber qué guerra cultural nos está dando Internet, aunque no queramos participar. Debemos saber qué mueve los sentimientos de la gente y hacer política a raíz de eso.

Estoy segura de que hay muchas chicas que se están acercando al feminismo porque siguen a no sé quién en Instagram o a una youtuber que tiene unos posicionamientos muy claros. Y esto es porque el feminismo se está volviendo amable y divertido. Debemos evitar ser aburridas, que no significa no ser serias: debemos serlo, debemos tener propuestas claras y llevarlas a cabo con coherencia. Pero nuestra propuesta final no es aburrida, es la vida. Y la vida es alegría, hacer lazos y eso es lo que tenemos que ser capaces de transmitir.

Héctor: La negatividad también es un lazo fuerte para crear identidad. Pero una identidad marginal que no avanza. Tampoco es que nosotros propongamos un mundo de golosinas, arcoiris y unicornios … ¿o sí? Por qué no, ¡coño! Unicornios y arcoiris contra el puñetero capital y patriarcado! Salgamos del blanco y negro y propongamos salidas para que, a pesar de saber que el futuro está jodido, cuando llegue Mad Max dentro de cincuenta años, estemos preparadas y podamos ver el horizonte.

Si pensamos que no vamos a ganar, no lo haremos. Sé que esto suena a filosofía barata ultracapitalista al estilo Mr. Wonderful, pero realmente todo es posible. Esta locura que hemos creado no es más que una construcción y si hemos sido capaces de crear esto, podemos crear otras cosas. A través del feminismo y de la cultura pop podemos ampliar los límites y crear horizontes nuevos.

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