Cuatro voces hacia la huelga feminista del 8M

Hablamos con cuatro mujeres, de cuatro sindicatos diferentes, para ver cómo afrontarán la huelga feminista del 8M y cuáles son los retos comunes que tiene la lucha feminista

Tomeu Ferrer | Sandra Vicente
 
 

Este es el segundo año consecutivo en que las movilizaciones y acciones de cara al 8M se materializan también en una huelga. Un paro laboral, de consumo y de cuidados que pretende paralizar todos los ámbitos en los que las mujeres dedican su tiempo. Los sindicatos han convocado a la huelga desde varios postulados; hay quien llama a un paro de dos horas y hay quien llama al día entero, como CGT y Ustec.

En el caso de UGT y CCOO, que convoca por dos horas, las trabajadoras pueden optar por ampliar su parada. Así lo ha hecho Aurora Richarte.  “Aquellos sectores donde trabajan más mujeres, como educación, contact centers, medios de comunicación o algunos ayuntamientos, la huelga se amplía a toda la jornada laboral”, dice Richarte, trabajadora del grupo Día, de 50 años y secretaria de mujeres e igualdad de la Federación de Servicios de CCOO.

Así, aunque de maneras diferentes, miles de mujeres dejarán sus puestos de trabajo durante el 8M con el mismo objetivo. “Acabar con la brecha laboral y con el techo de cristal. Relacionado con ello, también hay que acabar con el suelo pegajoso, que hace que las obligaciones familiares y de cuidado que debemos asumir las mujeres nos impidan ascender y sacar adelante una carrera laboral ascendente”, explica Montse Sánchez, trabajadora de la cadena de montaje de Seat, de 43 años y Secretaria de Género del secretariado permanente de CGT.

Los motivos son de sobra conocidos, y compartidos entre todos los sindicatos y organizaciones feministas. Y es que “vemos que este año estamos en una situación parecida a la del 2018, cuando se hizo la movilización feminista más grande que se conoce. Tenemos la discriminación que tienen todas las mujeres y también la que se da en el trabajo. No debemos esperar al 8 de marzo “, apunta  Maite Jiménez, trabajadora y sindicalista de la UGT de Catalunya. Tiene 43 años y trabaja en la empresa Sedal que se dedica a la fabricación de piezas de metal para grifos.

Así, Jiménez añade que “hay que seguir luchando. Tenemos un mercado laboral descompensado. Para las mujeres es difícil la conciliación, hay discriminaciones claras. Las mujeres a la hora de aspirar a un trabajo lo tenemos peor. Los trabajos parten de temporalidad, y la parcialidad no querida nos afecta mucho más que a los hombres. A todo ello hay que sumar la obligación que nos ha puesto la sociedad de tener que hacerse cargo de los hijos y la familia. Pienso que esto sólo se podrá cambiar a través de la educación, para que esto sea socialmente asumido “.

Y precisamente de la educación viene Teresa Esteve . Es maestra, tiene 33 años y es secretaria de la mujer de la Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC), agrupación que tiene en su seno, entre otros sindicatos, USTEC, de enseñanza al que pertenece. Ella también lucha por “la desaparición de la discriminación en el acceso al empleo” y considera que esta huelga ha de “defender los derechos de las mujeres más allá de las consignas de los partidos políticos o incluso de los sindicatos”.

Y es que, sin lugar a dudas, más allá de siglas, la lucha feminista “debemos encabezarla nosotras”, dice Richarte, que añade que “también hay que tener el apoyo de los hombres, que son nuestros compañeros. Por ello, hemos de generar una mirada diferente para que tengan en cuenta que hay tareas como las de los cuidados, que se deben compartir”.

Esta jornada del 8M se plantea combativa, como la del año pasado, pero con una diferencia trascendental. La irrupción de partidos machistas como VOX, que han elevado el tono de voz en los discursos antifeminstas “nos pone a todas en alerta. Ahora bien, esto debería servir para evitar que no se de un paso atrás en el camino hacia la defensa de los derechos de las mujeres “, dice Esteve. Sánchez califica de “surrealista” que haya partidos que hagan “llamadas misóginas cuando antes parecía que no se atrevían. Por lo tanto, nosotros, las mujeres, tenemos que seguir empujando hacia la igualdad plena haya quien haya enfrente. Tenemos que ser un movimiento imparable “, sentencia.

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