«¿Cómo te ha ido hoy en el cole?»: ¿Funciona la implicación de las familias en la vida de los niños y niñas?

Un nuevo estudio de la Fundació Bofill e Ivàlua analiza qué funciona en el acompañamiento de las famílias en la escolarización

Victòria Oliveres
 
 
Implicar-se en la vida dels nens a casa millora el seu rendiment més que fer-ho a l'escola | iStock

Implicar-se en la vida dels nens a casa millora el seu rendiment més que fer-ho a l'escola | iStock

El rendimiento académico de los niños mejora más cuando las familias se implican en la educación en casa que cuando lo hacen en la escuela. Pero para ayudar a los hijos en el entorno familiar no todo funciona igual. Hablar sutilmente de lo que esperan las faílias de los hijos e hijas en el colegio afecta más positivamente al aprendizaje que, por ejemplo, implicarse directamente en la realización de los deberes.

Estas son algunas de las conclusiones del nuevo estudio publicado por la Fundación Bofill y el Instituto Catalán de Evaluación de Políticas Públicas (Ivàlua)  «¿Cómo te ha ido hoy la escuela? ¿Qué funciona en el acompañamiento familiar a la escolaridad? « .

Jaume Blasco, el autor del estudio que sintetiza doce análisis realizados en todo el mundo sobre este ámbito, explicó en la presentación del miércoles en el Palau Robert que el objetivo era ver qué impacto tienen la participación e implicación sobre los aprendizajes.

Participar en la escuela ayuda de manera indirecta

Aunque la investigación dice que la implicación de las familias en la escuela no es decisiva para el éxito educativo, la doctora en Psicología de la Educación Silvia Blanch resaltó su importancia indirecta. «Si yo estoy en la escuela y la conozco, seguramente la participación informal en casa me permitirá crear más conversación, interesarme, saber qué estás haciendo», explicó Blanch en la presentación del informe.

Eulalia Formiguera, presidenta del AMPA de la Escuela Pau Casals de Rubí, defendió la misma línea durante el debate posterior. «Cuando un niño o niña ve que su padre o madre viene a repartir castañas, merienda o forrar libros, puede que no esté directamente vinculado en la mejora de su rendimiento académico pero, en cambio, sí en generar unas expectativas positivas en el escuela», dijo Formiguera.

Más allá fue Àngels Grado, profesora del Instituto Angeleta Ferrer de Sant Cugat del Vallés, que se mostraba convencida de que todo lo que se hace entre la escuela y las familias revierte en los resultados académicos. «Cualquier docente de Primaria o Secundaria sabe que cuando los niños están bien aprenden mejor», dijo Grado.

El director de la Fundación Bofill, Ismael Palacín, recordó entonces que a pesar de que hay cosas que tienen un valor educativo enorme, este informe se centra en si funciona en relación a mejorar los resultados académicos.

A acompañar a los hijos también se puede aprender

No todas las familias se implican de la misma manera en la educación de los hijos. En todo el mundo hay algunas actividades que se realizan desde las escuelas o la administración para estimular a los padres a que aprendan a ayudar en el proceso de aprendizaje.

El estudio encontró que los programas para que padres y madres ayuden a sus hijos a aprender a leer son los que tienen un impacto más positivo en los resultados académicos. Pueden ser actividades de lectura compartida que alientan a los progenitores a leer con sus hijos.

En Cataluña, el programa de la Fundación Bofill LECXIT de mejora de la comprensión lectora de los ya hace años que funciona, como recordó la doctora Silvia Blanch.

Cómo se puede ayudar con los deberes

Controlar y ayudar a los hijos cuando hacen los deberes puede ser incluso negativo, apunta el estudio, aunque es una de las prácticas más extendidas y recomendadas por los maestros. «La verificación de los deberes, por sí misma, constituye poco más que una medida de control que puede ser percibida como intrusiva, redundar negativamente en la motivación y, en cambio, no tiene ningún efecto sobre el aprendizaje», concluye el estudio .

En cambio, establecer reglas y rutinas sobre dónde, cuándo y cómo hacer los deberes tiene efectos positivos, ya que de este modo se acaba dedicando más tiempo a hacerlos y se hace más eficientemente. Además, puede tener efectos a largo plazo si las reglas se interiorizan.

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*