Camil Ros: «No hay excusas para no pactar un gobierno de izquierdas que se plantee la derogación de las reformas laborales»

Hablamos con Camil Ros, secretario general de UGT en Catalunya, pocas semanas después de la truncada investidura. Conversamos sobre los retos y requisitos del sindicato para este gobierno progresista que se intenta formar y abordamos cómo la situación política inestable afecta a la precarización del mundo del trabajo

Tomeu Ferrer
 
 
 

Hablamos con Camil Ros, secretario general de UGT de Catalunya. Lo hacemos mientras el debate entre el PSOE y Podemos para formar un gobierno progresista en España todavía no se ha cerrado. El líder sindical apuesta por la derogación de las reformas laborales antes de negociar una nueva regulación del mundo del trabajo. Sobre Catalunya y España cree que los respectivos gobiernos deberían cerrar el ciclo electoral para retomar después el diálogo.

¿Qué pensáis de las reticencias que parece tener el PSOE en suprimir la reforma laboral?

Nosotros teníamos, antes de convocarse las elecciones, un acuerdo con el ministerio de Trabajo en materias importantes, como la prioridad de aplicación del convenio del sector, el control horario, -este sí puesto en marcha-, la ultractividad de los convenios o subrogaciones … Hemos visto que el PSOE no ha sido suficientemente valiente. Esperamos que en este nuevo momento en que es evidente que en el Congreso hay una mayoría amplia de izquierdas, podamos afrontar estos asuntos.

Y la alternativa a esto, lo que el partido socialista dice que hay que hacer: ¿un nuevo Estatuto de los trabajadores?

Nosotros ya estamos dispuestos a hablar de este nuevo Estatuto de los trabajadores, pero antes deberían derogar los puntos sobre los que teníamos acuerdos hechos. Es decir, hay que derogar aquellos efectos más lesivos de la reforma laboral.

Y si esto no se hace, ¿qué pasa?

Caeremos en la cosa sabida: las presiones de las patronales, de las derechas, del Ibex y de todo aquello que ya conocemos, que lo que quieren es que no se modifique nada. Sin esta derogación, entrar en un proceso de negociación de un nuevo Estatuto de los Trabajadores no tiene sentido.

¿Qué sería este Estatuto de los Trabajadores?

Todos partimos de la misma posición. En muchas ocasiones decimos cosas diferentes, pero también similares. Para nosotros, el proceso de degradación del mercado de trabajo en España es evidente, así como la falta de competitividad de las empresas, sobre todo a efectos de calidad, porque muchas no han sabido adaptarse a la crisis económica. Esto da como resultado un mercado de trabajo de bajos salarios y de competitividad baja.

Por eso se necesita una reforma integral del mercado de trabajo. Ahora bien, bajo este concepto, no entraremos en la trampa de seguir recortando las condiciones de trabajo, no recuperando tampoco la calidad en el trabajo ni los salarios, todo en post de una futura negociación.

¿Este sería el motivo para alargar la situación actual?

Es que aquí todo el mundo ha salido de la crisis. Las administraciones públicas tienen más ingresos que los años anteriores. Las empresas tienen más beneficios que los años pasados, pero nuestros salarios siguen igual. Igual significa que han sido recortados durante la crisis económica. Y qué decir de las condiciones de trabajo, con fenómenos como el de los trabajadores pobres, como tantas y tantas realidades de precariedad laboral? Por lo tanto, si queremos entrar en la negociación de un nuevo acuerdo del mercado de trabajo, tenemos que empezar todos desde cero, y nosotros, los trabajadores, estamos bajo cero.

Desde el sindicato ¿qué diríais a los partidos políticos que negocian crear un gobierno progresista y parece que no lo consiguen?

Nosotros, ya afirmamos, con los resultados en caliente, que las elecciones decían cosas claras. En Catalunya, de las 48 personas que han salido diputadas, 34 son de organizaciones de izquierdas y 41 partidarias del diálogo. Y en España son 185 diputadas y diputados de partidos de izquierdas. Por lo tanto, el mensaje es evidente: ya no hay excusa. Se pueden hacer las lecturas que se quieran y se pueden plantear las formas de gobierno que les dé la gana, en eso no nos ponemos.

Pero, es evidente que ahora ya no hay excusa, como cuando el PDeCAT y ciertos sectores económicos, como la CEOE o Fomento del Trabajo, vetaron las propuestas progresistas de la reforma laboral que teníamos acordadas con el Ministerio de Trabajo. Ahora no hay excusas para no pactar un gobierno de izquierdas, que se plantee la derogación de las reformas laborales y también todos los aspectos sociales que tenemos pendientes desde hace tiempo.

¿Qué es, de entre todo lo que hay en el cajón de los poderes, lo que UGT quisiera desbloquear, desde la perspectiva progresista?

Todos los temas de política industrial que tenemos pendientes: la política energética, la sostenibilidad. Aquí se debe decidir si el Estado español toma los caminos más liberales de los gobiernos europeos o toma el camino de Portugal, con una práctica más de izquierdas. El partido socialista tiene una mayoría política, aunque le presionen para que haga acuerdos con Ciudadanos y otros. Y diría más, es mentira afirmar que Ciudadanos aporta estabilidad: creo que si hay una fuerza política que desestabiliza, tanto social como territorial, es Ciudadanos.

Quien en estos momentos aporta más estabilidad, aunque parezca contradictorio, son los partidos de izquierdas, por dos motivos: porque apuestan por el diálogo y, al mismo tiempo, optan por la recuperación de derechos sociales. Y derechos sociales son estabilidad. Porque si la gente tiene trabajo digno, tiene vivienda digna, vive mejor y hay progreso económico. En estos momentos, estabilidad política significa izquierdas.

Hasta ahora, ¿qué balance hace de la gestión en materia laboral del PSOE?

Nosotros creemos que el gobierno del PSOE no fue lo suficientemente valiente para afrontar los cambios que teníamos acordados con el Ministerio de Trabajo: pesamos que le temblaron las piernas y cedieron a las presiones de la CEOE, del PDeCAT y otros.

En la parte positiva podemos situar dos elementos: la subida del Salar Mínimo Interprofesional (SMI), hasta 900 euros y la resolución sobre el control horario.

El salario mínimo sirve de ejemplo para afirmar que este asunto no es sólo un tema del PSOE. Recordar que en 2006 la UGT de Catalunya hizo una campaña que se llamaba ‘Ponte a mil’. Fue la primera campaña que hablaba de salario mínimo de mil euros. Es verdad que han pasado muchos años. Concretamente, trece. Pero, va bien recordar que en aquel momento el salario mínimo era de 540 euros.

Esta subida implica un éxito del sindicalismo, aunque luego se hayan sumado otros sectores. Este es el ejemplo en el que a las luchas sociales y laborales se debe persistir. Sirve para recordar que cualquier derecho social ganado lo es porque antes alguien la ha reivindicado.

¿El retroceso en derechos sociales afecta también a los derechos democráticos de la población?

Claro; los sindicatos tenemos en estos momentos 300 personas encausadas por formar parte de piquetes, y esto se produce a partir de huelgas generales que se convocaron para defender los derechos económicos de la población. Desde que se acabó el franquismo, en las huelgas generales no había tenido la persecución de piquetes que se dio con el gobierno del Partido Popular. Por tanto, el retroceso es también democrático y no sólo por la situación política en Catalunya, sino que viene de antes. El Estado español y Europa tienen un problema social y democrático.

¿Cómo caracteriza en materia laboral y social la actuación del Gobierno de la Generalitat? ¿Coincide con los que dicen que el ejecutivo catalán está paralizado?

El Gobierno está igual que la situación política en Catalunya. Creo que hasta que no haya un horizonte de solución política en Catalunya o de diálogo todo queda muy paralizado. Todo funciona por dinámicas de bloques y todo se auto-detiene.

Sobre esto ya el 1 de mayo decíamos que tras las elecciones en España, las municipales y europeas, para cerrar el ciclo era necesario que hubiera elecciones en Catalunya. Para abrir un proceso de diálogo se ha de cerrar el ciclo político. Esto querrá decir, gobierno en España, gobierno en Catalunya y abrir el diálogo.

En los partidos, cuando tienen elecciones en el horizonte corto, lo que manda es la estrategia electoral. Por lo tanto, necesitamos un periodo sin elecciones para hablar más con el horizonte limpio.

Como secretario general de UGT de Catalunya fue a declarar al juicio del Procés. ¿Considera que pudo expresar su punto de vista de manera correcta y coherente?

En una parte de mi intervención, correspondiente a los hechos de los días 20 y 21 de septiembre, debo decir que en ningún momento se me cortó. Pude explicar los hechos tal como los vi y vivir. Ahora bien, en la otra parte, cuando las defensas me quisieron preguntar por el Pacto Nacional por el Referéndum o para el 3 de Octubre, me limitó lo que pude decir.

Y otro aspecto, que yo creo que sí pude explicar bastante, es una de las cuestiones que afectaban a la consejera Bassa, que se refería a los servicios mínimos. Pude aclarar que ella aplicó unos servicios mínimos que fueron pactados en su momento con el gobierno de la Generalitat. Por lo tanto, ella, la consejera, no hizo otra cosa que aplicar lo que se había negociado con mucha anterioridad entre Gobierno y sindicatos. Y yo creo que esto, como mínimo, se pudo desmontar.

¿Qué piensan, como sindicato, del trato que le dispensaron durante sus declaraciones?

Hay que decir que yo al juicio no iba como Camil Ros. Yo los actos siempre fui como secretario general de UGT de Catalunya. Como sindicato, a los actos o movilizaciones estrictas del Proceso no hemos participado nunca. Cuando hemos participado en actos es porque eran en defensa de derechos democráticos: el 3 de octubre no era un acto de rebelión ni de sedición, sino un acto de rechazo a las cargas policiales del 1 de octubre. El 20 y 21 de septiembre eran unos actos de rechazo a una situación fruto de una actuación judicial desproporcionada y parecía como si esta parte no se quisiera destacar en el juicio.

¿El conflicto nacional que ha afectado a la sociedad catalana ha pasado factura a UGT de Catalunya?

En datos globales en afiliación y delegados sindicales estamos creciendo. Ha habido de todo durante este proceso. Ahora bien, de manera mayoritaria la gente ha primado el modelo sindical de UGT, abierto, plural, de respeto político y con unos posicionamientos sociales y democráticos muy claros. Esto se empezó hace muchos años, bajo la dirección de Josep Maria Álvarez cuando participamos en ámbitos sobre el derecho a decidir. Y ahora aparte de este posicionamiento, también nos hemos movido por los derechos democráticos.

¿El balance cuanto a delegados y afiliados, cómo ha ido?

Una vez terminado el periodo de elecciones sindicales podemos decir que nos hemos revalidado en términos de afiliación y de representación. Siempre habrá alguna persona independentista que piense que no hemos hecho lo suficiente y alguna persona unionista que piense que hemos hecho mucho por el Proceso. Yo creo que esto forma parte más de las excepciones que confirman la regla. Yo me pregunto: en aquellos meses, ¿quién no estuvo tensionado en su entorno personal, político, profesional?

Últimamente, el Diari del Treball, ha hecho seguimiento en exclusiva del caso de la Fundación Futur, que dejó de pagar a sus trabajadores, que no estaban sindicatos. ¿Los sindicatos más representativos no deberían poder intervenir ‘de oficio’ en estas causas aunque no sean afiliados?

Intervenimos en estos casos y en todos los que podemos. Si nos enteramos de que hay personas que tienen un problema laboral, primero ayudamos y después hacemos entender que la utilidad del sindicato será mayor cuanto más seamos.

La precariedad laboral es una de las primeras armas antisindicales. Por lo tanto, cuando somos conocedores de una situación irregular o de explotación laboral, aunque en la empresa no tengamos afiliados ni contactos, utilizamos los mecanismos de la inspección de trabajo y de la denuncia. Y podría poner tres ejemplos: UGT fue quien puso la denuncia a Inspección de Trabajo por el caso de las azafatas del Trofeo Godó. Otro fue el de las azafatas del congreso de móviles y el tercero, la denuncia por la muerte por atropello de un trabajador de Glovo.

Consideramos que en el precario at y en las zonas de irregularidad laboral debe poder actuar. Esto supone que en lugar de la estrategia tradicional del sindicato, de actuar desde dentro, en estos casos actuamos desde fuera. Y hay que decir que muchos de estos son casos de éxito. En la denuncia del Godó hubo una sanción y en el caso de Glovo, la inspección ha ido por la vía penal.

La última, ¿qué opináis del relevo que se ha producido al frente de la patronal Fomento del Trabajo?

En este caso, al igual que nosotros les decimos que respeten lo que decidimos cuando hacemos cambios, no me pondré a valorar lo que hacen otras organizaciones. Lo que esperamos de Fomento del Trabajo es que algunas de las propuestas que hace su nuevo presidente se concreten. Así, cuando habla de subir salarios, las patronales de Catalunya incorporen estas afirmaciones en las ofertas de los convenios. O que acuerdos que hay pendientes respecto al mercado de trabajo se puedan sacar adelante. UGT siempre tiene abiertos los puentes del diálogo con las patronales. Ahora bien, a las patronales catalanas, del discurso a les falta un trozo.

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