¿Barcelona será la tumba del cambio climático? Según los programas electorales la respuesta es no

Las zonas de bajas emisiones, como reducir el uso del vehículo privado e incentivar el uso del transporte público o de la bicicleta, qué hacer con el puerto o con los gases de efecto invernadero... son algunos de los debates a los que se han enfrentado los diversos grupos municipales durante esta campaña. Algunos de ellos ya lo hablaban en sus programas electorales, otros no tanto

Carla Benito
 
 
 
El port de mercaderies de Barcelona / Port de Barcelona

El port de mercaderies de Barcelona / Port de Barcelona

La contaminación siempre se ha vinculado a las grandes ciudades y en las áreas industrializadas. Desde hace unos años se está denunciando una normalización que, en Barcelona, ​​provoca 354 muertes al año y hasta 30.000 muertes prematuras en todo el estado español. De hecho, según un estudio promovido por Ecologistas en acción, la calidad del aire provoca quince veces más muertes prematuras que los accidentes de tráfico.

Contaminación e industria y contaminación y coches es la vinculación evidente que la mayoría realiza. Ahora bien, ¿qué pasa más allá en la ciudad que provoque esta crisis atmosférica? Los grupos municipales han introducido este parámetro en sus programas electorales. Analizando qué propuestas aportan y si sirven realmente en la lucha contra la contaminación vemos que si bien durante el último mandato el Plan Clima Barcelona ha tomado importancia, sus funciones no se han acabado de hacer efectivas.

Quien ha sido más rotundo en campaña con respecto a la contaminación y la crisis atmosférica ha sido el número 4 en las listas de la Candidatura de Unitat Popular. Marc Cerdà, ambientólogo de profesión abría un hilo de twitter donde denunciaba la inacción en la lucha contra el cambio climático. Desde la CUP, además, han vinculado más factores a la contaminación como la masificación del turismo y las acciones que se hacen para este como la construcción de «2 nuevas terminales de cruceros que multiplicarán casi por dos los cruceristas (4,4M / año) incrementando también las emisiones de CO2».

Como nos recuerda en un artículo publicado en campaña, «las ciudades juegan un papel relevante como grandes estructuras de consumo de combustibles fósiles y como emisoras del 70% de los gases de efecto invernadero (GEI) del planeta». Vinculándolo a ello, hablaba de decrecimiento del turismo para reducir la contaminación. Por ejemplo añadía que el puerto y el aeropuerto son los «responsables de más del 90% de las emisiones de GEI del turismo».

Ante esto, las propuestas que aportan los partidos son muy diversas:

La Zona de Bajas Emisiones permanente para reducir un 20% la contaminación

Barcelona en Comú sigue defendiendo su plan Zona de Bajas Emisiones y quiere implementarlo de manera permanente a partir del 1 de enero de 2020. Se combinaría con medidas de movilidad que conseguirían, dicen, reducir la contaminación en un 20% al final del mandato, y reducir en 125.000 los vehículos circulantes en la ciudad en el horizonte 2024.

En cuanto a la fira, el puerto y el aeropuerto, apuntan que hay que trabajar para que se adapten a los objetivos climáticos y de gestión de los residuos de la ciudad establecidos en el Plan Clima y a la Estrategia de Residuos Cero. Esto se traduce en obtener la presentación antes de junio de 2020 de un plan de descarbonización y reducción y gestión de residuos que supongan una reducción de las emisiones de CO2 para el año 2030. De cuánto, no acaba de quedar claro en su programa ya que hablan de una reducción del 45% pero haciéndolo respecto a los niveles de 2005. Qué proporción de reducción está hecha y qué queda por hacer es una incógnita y por tanto no se puede valorar la posibilidad de que se consiga. Lo mismo ocurre cuando aseguran llegar a un reciclaje del 60%, además de  un plan de incremento de la producción de energias renovables que multipliquen como mínimo por cinco generación actual.

Si las bajas emisiones no funcionan… peaje para entrar en Barcelona

Lo que ahora se presenta como Junts per Catalunya, el segundo grupo municipal con más concejales actualmente, habla de crear un Barrio de Emisiones Cero: «convertiremos un barrio de la ciudad en energéticamente autosuficiente como prueba piloto para poder extender en toda Barcelona las medidas que se hayan implementado». Por el tema de las emisiones y en la línea de reducir la contaminación de vehículos privados en la ciudad, en declaraciones, Artadi ha hecho referencia a poder plantearse pagar un peaje en la entrada a la ciudad si las medidas que entren en vigor funcionan o no. Esto lo vinculan con ampliar la movilidad del transporte público.

En cuanto al puerto de Barcelona, ​​Artadi más que propuestas se ha dedicado a denunciar que la alcaldesa actual no haya cuidado lo suficiente el puerto ni haya presionado el estado por su falta de inversiones. Más allá de esto y de medidas para la eficiencia energética en viviendas, Junts per Catalunya no desarrolla muchas ideas en su programa electoral contra el cambio climático.

Transporte público gratuito en la ciudad

Ciudadanos, que se esconde en estas elecciones municipales tras la apuesta de Manuel Valls, habla de dar máxima prioridad a la lucha contra el cambio climático porque entienden «el grave momento de emergencia climática y desde Barcelona, ​​junto con las demás grandes ciudades del C-40» quieren liderar «todos los esfuerzos que ayuden a revertir la situación actual». Para disminuir el uso del vehículo privado, proponen aplicar un modelo de emergencia urbana por contaminación, donde el transporte público podría ser gratuito para los desplazamientos por la ciudad.

El programa de Valls también habla de residuos y reciclaje pero lo hace de puntillas, como la mayoría de sus medidas, y sin decir el que, relegarlo a la empresa: «proponemos un salto cuantitativo y cualitativo con la colaboración de los ciudadanos pero también con temas de innovación tecnológica, social y aprovechando las iniciativas del sector empresarial más avanzado».

Su programa electoral no reúne más propuestas sobre contaminación o contra el cambio climático pero, sí en campaña, Valls ha soltado algunas ideas más tras preguntas de prensa o en actos públicos defendiendo el puerto de Barcelona.

Electrificar el Puerto de Barcelona para reducir la contaminación de cruceros y mercancías

El siguiente grupo municipal con 4 concejales ha sido Esquerra Republicana de Catalunya. En este nuevo mandato con Ernest Maragall al frente y Alamany de segunda, quieren «fijar objetivos ambiciosos de reducción de emisiones de CO2 del 40% sobre los valores de 1990, que implica doblar la intensidad del esfuerzo recogido en el Plan Clima 2018 -2030». Además, en el programa electoral incluyen elaborar presupuestos de carbono, y fijar, indicadores y mecanismos de seguimiento participativos.

En cuanto a la zona de bajas emisiones, al igual que propone por ejemplo BEC, desde ERC quieren determinar las restricciones definitivas de acceso a esta zona a partir del año 2020. Sobre el Puerto, sin decir nada de las nuevas construcciones que recibirán más cruceristas, hablan de «avanzar hacia la electrificación del Puerto de Barcelona o el área de control de emisiones, con el objetivo de reducir la contaminación que generan los cruceros y los barcos de mercancías del puerto».

En el punto sobre el tratamiento de residuos fijamos como objetivo adaptar el modelo de recogida a las características de cada barrio y como objetivo alcanzar el 60% de recuperación de la basura orgánica priorizando la separación en origen y un sistema de recogida no anonimizado. También proponen «desarrollar la nueva contrata de limpieza para adaptarla a las nuevas necesidades de la ciudad: aumento de los niveles de recogida selectiva (para pasar del 35% al ​​60% que fija la legislación europea), incremento de la recogida puerta a puerta o implantación de contenedores inteligentes y vehículos más ecológicos».

En días de alta contaminación, transporte público gratuito

El PSC de Collboni también habla de fomentar «la reducción de los desechos orgánicos y residuos verdes enviados a vertederos así como los desechos sólidos y potenciar reciclaje de una mayor parte de los residuos generados maximizando la reutilización de todo tipo de materiales (incluyendo teléfonos móviles y material electrónico en general)». Sobre el Plan Clima que ya se ha iniciado en este mandato aseguran que la impulsarán y actualizarán «alineados con los compromisos para el 2030 de reducción del consumo energético un 40% para el 2030, conseguir un consumo energético de origen renovable del 40% y una disminución de emisiones C02 del 40% respecto a 2008».

Vinculado a reducir las emisiones, desde el PSC también quieren contemplar la posibilidad de peatonalizaciones y de restricciones de circulación en el centro de la ciudad, «para mejorar la vez la calidad de nuestro medio ambiente y de nuestros usos del espacio público». Además, proponen que el transporte público sea gratuito los días de alta contaminación.

Rechazo a cualquier prohibición dirigida a los vehículos de combustión

Así como la mayoría, el PP también repite la frase de reducir emisiones para cumplir con los objetivos comprometidos para el año 2030. Sin embargo, el partido de Bou afirma taxativamente que «rechazarán las prohibiciones a los vehículos de combustión», ya que «debe ser la evolución tecnológica y las decisiones de los consumidores quienes marquen el ritmo de sustitución de unas tecnologías por otras». En la práctica pues, no quieren instaurar ninguna medida para reducir el tráfico en la ciudad. En declaraciones, sin embargo, Bou dijo que los coches de fuera deberían tener un aparcamiento en las estaciones de tren y a cambio de no entrar el coche podrían recibir unos billetes de transporte a precio reducido. Hace un par de días, Bou hablaba sobre las bicicletas y tildaba de absurdos muchos de los carriles que se han creado durante este último mandato.

Transporte público, bicicletas, ecotasas al puerto y la no construcción de más terminales

Todo lo contrario que la CUP que apuesta por la movilidad a pie y en bicicleta y para las mercancías así como para apostar por un buen uso del transporte público, reduciendo las tarifas, y poder ganar espacio público. Para ello, proponen «pacificar las calles de la ciudad, reducir la velocidad de circulación a 30 km/h y restringir la circulación de vehículos privados en las calles, exceptuando los del vecindario y los servios públicos, para reducir la circulación un 50% en los barrios». El plan para promover el uso de la bicicleta además de crear calles de uso preferente también implica «triplicar la red de aparcamientos de bicicletas para las vecinas en el espacio público y regularizar su y limitar el uso para las empresas de alquiler de bicicletas, especialmente, las enfocadas al uso turístico».

Para mejorar la calidad del aire, proponen elaborar una estrategia que también implique «mejorar la actual monitorización ambiental de los barrios y amplíe la actual red con nuevas estaciones automáticas, que ponga énfasis en los aspectos en los que ahora hay menos información (Nou Barris, Horta – Guinardó, Sant Andreu y, especialmente, los barrios de la Marina los alrededores del puerto de Barcelona)». Sobre el puerto, además de la negativa a la nueva construcción, piden limitar la llegada de cruceros y ferrys en el puerto y establecer una ecotasa a estos y limitar la entrada al Puerto de naves que usen combustibles altamente contaminantes, sin los filtros adecuados.

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