Autodefensa feminista: antídoto contra el patriarcado

La autodefensa feminista no consiste sólo en aprender a dar puñetazos sino que engloba todo un proceso de empoderamiento de las mujeres. El feminismo es una parte fundamental de este tipo de autodefensa para hacer frente a la violencia machista.

Maria Antònia Frau
 
 
Classes d'autodefensa feminista | Ecuador Etxea

Classes d'autodefensa feminista | Ecuador Etxea

“Muchas mujeres vienen al curso de autodefensa porque tienen miedo de ir solas por la calle pero estadísticamente las mujeres deberían tener más miedo de las relaciones interpersonales. Entre 3 y 4 agresiones en el mundo occidental viene del entorno cercano”. Karin Konkle, experta en artes marciales y profesora de autodefensa feminista, afirma que los cursos deben romper ciertos mitos provocados por una visión machista de la sociedad. Mai Monroy, experta en violencia de género y pionera en formación de autodefensa feminista, sigue con la misma idea de Konkle y explica que “la autodefensa busca estrategias y recursos que rompan con los estereotipos de vulnerabilidad, indefensión y centra la defensa en el derecho a la autonomía”.

¿En qué consiste la autodefensa feminista?

Muchas personas creen que la autodefensa feminista es lo mismo que la autodefensa personal pero Karin Konkle explica que la diferencia se encuentra en que la autodefensa feminista parte de una visión real sobre cómo surge la violencia en la experiencia de las personas. “Forma parte de un sistema que otorga unos papeles determinados a unas personas según su género”. Monroy define la autodefensa como “una herramienta política para el empoderamiento de las mujeres y para la sensibilización, prevención y actuación, no sólo para hacer frente a la violencia sexista sino para hacer frente al sistema patriarcal”.

A raíz de los casos de violencia contra las mujeres como el de La Manada, se ha dado mucho eco a algunas agresiones concretas. Con el tratamiento que se ha hecho, según Konkle, se podía llegar a culpabilizar a las mujeres, instándolas a renunciar a su libertad. En los casos más mediáticos “se ha dado más importancia a las agresiones que se producen cuando las mujeres hacen uso de su libertad, saliendo de noche, yendo de fiesta o sexualmente … que a las agresiones en contextos de pareja”. Y esto se ha traducido en un aumento de la demanda de los cursos de autodefensa feminista.

Karin explica este auge con el “cabreo que muchas mujeres tenemos con el sistema para que no nos da ningún apoyo ni justicia e igualdad, por lo tanto lo queremos coger por nuestra propia mano”. Monroy explica que “en la medida que el feminismo ha ganado autoridad y habiendo roto las mujeres jóvenes el espejismo de la igualdad, cada vez hay más necesidad de feminismo y de talleres que faciliten trabajar colectivamente para el empoderamiento y los derechos de las mujeres”.

A pesar del auge, la autodefensa feminista no es nueva. Ya las feministas de la primera oleada, las sufragistas, ideaban algún tipo de defensa para hacer frente a la represión policial. Pero no es hasta la segunda oleada del feminismo que la cuestión de la autodefensa feminista se pone sobre la mesa, desarrollando todo un marco conceptual de la violencia sobre las mujeres. Según Monroy, “no se puede entender la violencia sexista sin analizar la desigualdad que genera el sentimiento de indefensión, el terror sexual, la culpa y la vergüenza como elementos imprescindibles para la internalización de la subordinación de manera naturalizada y esencialista” .

Además, explica que ella se dedica a formar en autodefensa feminista desde hace 30 años porque “queríamos no sólo denunciar situaciones de violencia sino trabajar para que las mujeres sintiéramos que tenemos la capacidad para actuar frente la situación de violencia que vivíamos y vivimos”.

Clases de autodefensa feminista | Ecuador Etxea

Autodefensa feminista para erradicar la violencia machista

El perfil de las mujeres que participan en los cursos, que comparten este malestar de género, es muy variado y asisten mujeres de todas las edades. Según Karin Konkle, no hay una diferencia importante entre una chica y una mujer adulta, pero sí hay que tener en cuenta que “la experiencia vital que tienen es diferente. Las adolescentes, chicas de 12 a 15 años, no tienen tanta experiencia yendo solas por la calle y algunas de las técnicas para tomar conciencia del espacio son muy difíciles de hacer con adolescentes porque no han reflexionado suficiente sobre ello”.

La autodefensa feminista “permite encontrar un espacio donde compartir, con confianza y seguridad, situaciones de violencia vividas y compartir herramientas y recursos que las mujeres utilizan individualmente y poder convertirlas en herramientas colectivas”, explica Monroy. Y continúa explicando que los cursos permiten reflexionar y “definir la violencia, romper con la mitología social del agresor como loco, alcohólico patologizar, y de las víctimas como tontos o estúpidos”.

Las dos profesoras de autodefensa feminista coinciden en que ésta sirve para acercar el feminismo a las mujeres y permite poner en valor las experiencias de vida de estas. “El patriarcado nos quiere en sufrimiento, tristes y agotadas. El feminismo con sororidad, rebeldes, alegres y transgresoras “, asegura Monroy.

En estos cursos se trabaja para identificar todas las expresiones de violencia sexista y para diseñar estrategias de empoderamiento individual y colectivo para combatir la violencia machista. “No queremos reaccionar sólo ante las expresiones de violencia física sino que queremos erradicar el machismo y por eso tenemos que reconocer en nosotras mismas los efectos de los mandatos de género que nos llevan a normalizar muchas situaciones y nos generan un enorme malestar de género” explica Monroy. En definitiva, redefinir la violencia sexista desde el marco teórico del feminismo.

Se trabaja el marco teórico de la violencia sexista, el terror sexual y la indefensión aprendida, que es el mensaje en el que las mujeres estamos socializadas; “Cuidado con lo que haces, vigila con quien vas que te puede pasar algo, que hay mucho loco por la calle o no vuelvas nunca sola en casa. Son mensajes internacionales de adoctrinamiento y control “, explica Monroy. Para ello se utilizan técnicas de empoderamiento cognitivo, emocional y físicas. Además, Karin Konkle explica que “la superioridad física masculina es un mito de la cultura popular”. Añade que lo más importante es “la capacidad de gestionar las propias emociones para no bloquearse y luego dar una respuesta verbal. Esto es lo más seguro a nivel inmediato. Más que los golpes “.

Clases de autodefensa feminista | Ecuador Etxea

Crear procesos de empoderamiento colectivos

El feminismo hace visible la realidad de violencia que viven las mujeres y explica cómo surge y de donde proviene. Es por ello que la autodefensa feminista no sólo se plantea como autodefensa individual sino que también son importantes los procesos colectivos de empoderamiento de las mujeres para “ver qué remedio queremos poner a la situación de violencia, compaginándolo con resistencias grupales”, explica Konkle. Siguiendo con la misma línea, Monroy afirma que “si queremos cambiar nuestra realidad, debemos cambiar nuestro imaginario y nuestra práctica para hacer de la igualdad una realidad y así erradicar la violencia de nuestras vidas. Reflexionar como trabajamos los procesos de empoderamiento que conllevan no sólo la rotura de la norma de género sino del modelo relacional patriarcal “.

Estos cursos son muy necesarios porque como reflexiona Nunca Monroy, “mientras haya patriarcado, nos tocará seguir impartiendo estos cursos. Aunque nuestro objetivo es dejar de hacer estos talleres para que ya no haya violencia contra las mujeres, es decir, cuando ya no haya patriarcado”.

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