8 de marzo: un día con nombres de mujer o empezar a remirar el género de la escuela

La coeducación, reconocida como herramienta preventiva de la violencia machista, continua vacía de recursos formativos y de horas asignadas para desplegarse en el sistema educativo. Mientras tanto, las acciones para visibilizar a las mujeres y revalorizar el mundo tradicionalmente asociado a la feminidad quedan, a menudo, limitadas a fechas conmemorativas

Meritxell Rigol
 
 
 
Foto: Enric Català

Foto: Enric Català

Presentar a mujeres referentes en las diversas ramas de conocimiento, empezar la clase con un dato que muestre la discriminación de género, sustituir el timbre por música con mensaje feminista, pasar una encuesta sobre tareas domésticas para visibilizar el trabajo no remunerado ─asumido por mujeres, mayoritariamente─, hacer carteles sobre mujeres relevantes y colgarlos a los pasillos de la escuela… son algunas de las propuestas que la organización de la huelga feminista ha hecho llegar en los últimos días a profesorado y asociaciones de familias de alumnado (AFA) para promover que los centros educativos aprovechen la semana del 8 de marzo para implementar pequeñas acciones orientadas a empezar a incorporar la perspectiva de género en la educación.

Muchas escuelas y profesorado, a título individual, hacen del Día de las mujeres una excusa para dedicar atención a las aportaciones de las mujeres a la vida social, poner en el centro de las aulas nombres de mujeres referentes, dar a conocer la historia del feminismo o dar espacio a actividades para revalorar elementos vinculados tradicionalmente al mundo de la feminidad, como el trabajo de cuidados o las emociones.

Menos numerosos son los centros que, más allá de la fecha conmemorativa, adoptan el compromiso de remirarse la cotidianidad con perspectiva feminista y empezar a hacer los pequeños pero constantes cambios para superar el sesgo androcéntrico y sexista de la escuela. «Es un clásico que, alrededor del 8 de marzo, como pasa el 25 de noviembre [Día internacional contra las violencias machistas], las entidades que trabajamos la coeducación recibimos muchas demandas para hacer actividades puntuales, más simbólicas que no apuestas para revisar los centros», observa Lídia Casanovas, educadora de la cooperativa Fil a l’agulla.

Desplegar la coeducación, la manera de educar que actúa conscientemente para erradicar las desigualdades de género, es, junto a demandas laborales ─como medidas para combatir el techo de cristal en el sector de la enseñanza─, una de las reivindicaciones centrales con las que USTEC-STEs, sindicato mayoritario entre el profesorado de la escuela pública en Cataluña, llama a secundar la huelga feminista.

«La coeducación es una herramienta esencial para prevenir la violencia machista, para educar en igualdad real de oportunidades y hacer frente a las discriminaciones de género que nos encontramos, en el plano laboral y en el resto de ámbitos de la vida”, reivindica Teresa Esteve, secretaria de las mujeres de USTEC. La demanda: horas de la jornada de trabajo para dedicarse a desarrollar las medidas de coeducación, de manera sistemática y transversal, y formación al conjunto de los y las docente para aterrizar la coeducación en la práctica cotidiana de los centros.

Mientras que las instrucciones de inicio de curso indican que el consejo escolar de cada centro tiene que designar a una persona encargada de impulsar las acciones de coeducación ─así como la posibilidad de que haya una comisión de coeducación, políticas de género e igualdad de oportunidades─, USTEC-STEs y CGT denuncian la inexistencia de recursos, materiales y de tiempo, para trasladarlo al día a día de los centros educativos. «La persona coordinadora de coeducación es una figura esencial para dinamizar las acciones coeducativas de acuerdo con las necesidades de cada centro y todavía no se garantiza que la tengan, como tampoco se garantiza que el profesorado tenga formación en género para que la coeducación sea real», denuncia Esteve.

El sindicato mayoritario del sector educativo denuncia que el Departament d’Ensenyament ha eliminado el impulso de las acciones formativas en materia de coeducación dirigidas a todo el profesorado de las instrucciones de inicio de este curso, por lo que, critican, «parece que deja de ser un eje prioritario».

¿Educar igual a chicos y chicas o coeducar?

¿Qué diferencia una escuela coeducativa? Casanovas, en un esfuerzo de síntesis, apunta el hecho de ser una escuela que, en cualquier actividad, revisa y cuestiona los estereotipos de género y que revalora el mundo tradicionalmente asociado a la feminidad. “Las coeducativas velan por las acciones concretas y continuadas que tengan que ver con los cuidados, la empatía, la expresión de las emociones y la vulnerabilidad y con la cooperación, de educación física a lengua», detalla la educadora. Y, en tercer lugar, son escuelas que, desde la perspectiva de Fil a l’agulla, incorporan un compromiso con la atención a las diversidades. «No nos sirve una escuela que quiere trabajar por la equidad de género pero que no tiene conciencia de clase o interracial», apunta Casanovas.

La escuela Barrufet, situada en el barrio de Sants de Barcelona, forma parte de la minoría de centros conscientes de que, tener niños y niñas bajo el mismo techo, no es sinónimo de educar por la equidad de género. En esta escuela, la visibilización de las mujeres y el reconocimiento de su papel en la sociedad no es cosa de un día de conmemoración. La práctica coeducativa es un rasgo distintivo de la escuela desde que tres mujeres maestras la fundaron hace 50 años. Por eso, celebrar el 8 de marzo no les implica una gran excepcionalidad, explica Montse Roig, directora del centro. «Más allá de coordinarnos para hacerlo con las comunidades de pequeños, medianos y mayores al mismo momento, la semana del 8 de marzo no hacemos muchas cosas extras de lo que hacemos el resto del año», comenta.

En plástica, mujeres artistas. En educación física, mujeres deportistas y su papel en la historia de las Olimpiadas. En música, directoras de orquesta. Los referentes femeninos se buscan en todas las áreas, por norma. Y sí, se buscan, porque, de entrada, en los libros de texto no aparecen. «Tenemos maletas coeducatives con cuentos, películas y materiales no sexistas para todos los cursos, siempre hablamos de quienes hacen las tareas de casa, las emociones las trabajamos de nueve de la mañana a cinco de la tarde, no de manera aislada, y utilizamos un lenguaje inclusivo», sintetiza Roig sobre su práctica coeducativa global y cotidiana. «Aquí, si decimos ‘¡niños!’, las niñas quizás te no vengan, porque de normal no las invisibilizamos», destaca la directora.

Si bien no todo el profesorado del centro se ha formado específicamente en género, el bagaje coeducativo de la Barrufet permite que el personal docente que se va incorporando se impregne de esta perspectiva y manera de educar, reconocida en el plano legal como herramienta preventiva de la violencia machista. A tocar del décimo aniversario de la ley catalana del derecho de las mujeres a erradicar la violencia machista, continúa pendiente de aterrizar, de manera generalizada, en el sistema educativo.

Ni horas ni formación: la coeducación todavía en papel

El Departament d’Ensenyament cuenta con un Plan para la igualdad de género en el sistema educativo que, denuncian los sindicatos USTEC y CGT, no está dotado con recursos para aplicarse. El Plan, aprobado el enero de hace tres años, se propone que la acción educativa responda a los principios coeducativos y de igualdad de oportunidades, cosa que «requiere un cambio de mirada que permita revisar el enfoque de los contenidos, métodos de enseñanza y los aspectos organizativos para avanzar en la construcción de modelos de identidad no sexistas», consta en el documento.

«Por ahora, este Plan es postureo», critica Elena Calvo, profesora de lengua y literatura de secundaria y delegada sindical de la CGT. «Los centros tienen que estar libres de estereotipos sexistas y de machismo y nos encontramos que, por inercia, no es así, ni en los libros de texto, ni al patio, ni negando un espacio en la educación afectivosexual», critica.

La ley de educación de Catalunya determina la coeducación y el fomento de la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres como principios rectores del sistema educativo, mientras que, directamente, la ley del derecho de las mujeres a erradicar la violencia machista la reconoce como «un elemento fundamental en la prevención».

«Si de verdad se piensa que es importante la coeducación, tiene que ser obligatorio dedicarle horas lectivas, para coordinar las acciones de coeducación, y también hacer formación específica», defiende Calvo. «En el día a día, más que por iniciativas coeducativas, la gente está por llenar los papeles que el Departament nos pide. La coeducación forma parte de los ejes transversales pero, en realidad depende de las iniciativas individuales del profesorado y a menudo es superficial, porque no tenemos tiempo», lamenta la docente.

En paralelo a la falta de inversión pública para hacer efectiva la coeducación, y en el marco del llamamiento a secundar la huelga feminista este jueves, los sindicatos denuncian la renovación de los convenios a las escuelas concertadas que segregan por sexos. Una política, advierten, en dirección contraria a educar para arrancar las discriminaciones y violencias que llevan a movilizarse el 8 de marzo.

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