28A: la derecha encuentra un muro, la izquierda abre una puerta

El escenario post electoral que han dibujado las elecciones de este domingo deja incógnitas como la resolución de la formación del Gobierno. También destacan las buenas noticias como son el aumento de la participación y la derrota de las derechas. Analizamos qué nos deja este domingo electoral

Guillem Pujol
 
 
 
Elecciones generales del 28A | Sandra Vicente

Elecciones generales del 28A | Sandra Vicente

Había nervios, muchos nervios. Especialmente en Catalunya. El fantasma del 155, esta vez a caballo de VOX, forzaba a la gente a manifestar su miedo a través del voto. Los datos de participación durante la jornada así lo reflejaban y dejaban el primer titular de la jornada antes de que salieran a la luz los primeros escrutinios: la participación, ya en general muy elevada, en Catalunya superaba en casi dos puntos la del resto del Estado. Pero a medida que se iban dibujando los resultados, el miedo se desvanecía y el color rojo inundaba los diferentes mapas electorales. La derecha no sumaba y el PSOE recuperaba su lugar en la historia.

Pedro Sánchez, Presidente

Pedro Sánchez será, otra vez, Presidente del Gobierno de España. El resultado de los socialistas ha sido espectacular, llegando a los 123 diputados (con un 99% de los votos escrutados). Quién le hubiera dicho a Sánchez, cuando fue desterrado del partido, que poco tiempo después volvería a su gloria. El resultado aplacará de una veces por todas la disidencia interna liderada por Susana Díaz: ante estos resultados, poca cosa tiene a hacer.

La victoria de Sànchez se debe a un doble motivo: por un lado, la formación socialista se ha ubicado en el eje constitucionalista – entendido como negación a ofrecer un referéndum de autodeterminación por Catalunya – con una cara mucho más moderada que Rivera y Casado, acogiendo un sentir general de la población española. Por otro lado, Sánchez ha demostrado en este diez meses de gobierno que se pueden cambiar cosas. El incremento del salario mínimo – medida pactada con Podemos -, ha hecho volver una parte de sus votantes que habían prestado el voto a Podemos durante una temporada.

Y claro, si sube tanto Pedro Sánchez, baja Pablo Iglesias. Si bien es cierto que durante las últimas semanas de campaña han podido recuperar terreno – especialmente por el buen rendimiento de Iglesias en los debates – la formación morada pasa de 69 diputados a 42. Pero, si se considera que meses atrás se encontraban en una crisis existencial motivada por el exilio de Errejón, pueden estar satisfechos. No solo por eso: la posición que tendrán será crucial para determinar el futuro gobierno. Y es que el mismo Albert Rivera, en su intervención después de saberse los resultados electorales reconoció la derrota y anunció una “mala noticia: el PSOE formará gobierno con Unidas Podemos y los separatistas”.

La derecha no gana

La primera noticia de la noche se formulaba en negativo, esquivando un miedo real: las derechas no sumaban. Durante la campaña había quedado meridianament claro que en el hipotético caso de que PP, Ciutadans y VOX sumaran para gobernar, lo harían. No solo no ha ha sido así, sino que la suma de la derecha y la ultra-derecha se ha quedado muy lejos de conseguir echar Sánchez. El PP ha conseguido 66 diputados. La batacada de Pablo Casado se histórica. Los peores resultados en treinta años. Queda claro que el electorado del PP no ha visto con buenos ojos la aznarización de su partido, que ha abanderado la crispación y el conflicto en lugar de la moderación sibilina que destilaba Rajoy. No lo tendrá nada sencillo para convencer a su partido de este cambio de rumbo, y es posible que los barones de dentro del partido lo presionen para formar una comisión gestora. Castigado al rincón de pensar.

Ciutadans pasa de 32 a 57 diputados. Una mejora de 25 diputados respecto a las anteriores elecciones. A priori esto sería una buena noticia para la formación naranja, – y lo es -, pero los resultados de ayer les dejan un mal regusto de boca. Antes de la moción de censura Albert Rivera se veía con la presidencia, y las cosas no han acabado de salir como querían. El espacio donde Ciutadans se ha ido situando durante la campaña era el de competidor directo de Pablo Casado, y esto ha hecho dudar al votante de centro-derecha que ha preferido apoyar a Pedro Sánchez. En todo caso, Ciutadans continúa en ascenso en el congreso, y ante la debacle del Partido Popular tiene motivos para sacar pecho.

VOX entra en el Congreso con 24 diputados. Es cierto que los resultados no han cumplido con las expectativas de la formación de Santiago Abascal. Algunas encuestas los ubicaban como tercera fuerza con más de cuaranta diputados. No ha sido así, lo que no deja de ser preocupante: la extrema derecha racista y misógina ya está en el Congreso, estará, muy provablemente, también en muchos de los municipios, comunidades autónomas y en el Parlamento Europeo.

Catalonia is different

Esquerra Republicana gana las elecciones en Catalunya con unos resultados sin precedentes: 15 diputados. Son, de hecho, las segundas elecciones que ganan en su historia, después de las elecciones europeas del 2014. Ganadora en todas las provincias, incluso en Tarragona, donde nunca lo habían conseguido. La victoria de ERC es también la prueba de que el cambio del discurso que se ha dado en el seno de la formación republicana ha tenido su efecto. De forma clara y concisa, el mensaje ha sido lo siguiente: no se renunciará a la independencia, pero no se forzará un escenario de conflicto explícito. Gabriel Rufián liderará la mayor fuerza catalana en el congreso, sustituyendo Joan Tardà. Pero la segunda bastante ha sido el PSC, que poco a poco anda hacia el lugar que tenía antes de que estallara la crisis del sistema bipartidista. De hecho, casi se sitúan como primera fuerza a la provicina de Barcelona. Meritxell Batet puede estar contenta.

La tercera fuerza ha sido En común Podem, con 7 diputados, lo que supone un descenso de 5 diputados respecto a las últimas elecciones. Pero es posible que igual que sus aliados en el Estado, no estén descontentos con el resultado obtenido. Ni Jaume Asens era el mejor de los candidatos (considerado como claro perdedor del debate electoral televisado), ni el contexto donde se ubicaba la formación morada, con constantes ataques  a un posicionamiento equidistante, le han facilitado transmitir su mensaje. Este hecho destaca una primera noticia específica de Catalunya: la primera, segunda, y tercera fuerza política se sitúan entre el centro-izquierda y la izquierda. La cuarta fuerza con representación es Junts per Catalunya. La última mutación convergente, encabezada por Laura Borràs, obtiene 7 diputados. Las encuestas daban menos, pero si algo tiene el gen convergente es la resistencia al contexto y la capacidad de sorpresa en las noches electorales.

Ciutadans se queda con cinco diputados: ya no es la fuerza que representa el rechazo al independentismo, que ha optado por pasarse al constitucionalismo moderado del PSC. Los tiempos en que la formación naranja ganaba elecciones en Catalunya ya han pasado a mejor vida. Por su parte, el Partido Popular en Catalunya es casi inexistente. Existe por el solo escaño de Cayetana Álvarez de Toledo. Pero es obvio que cuando basas tu mensaje de campaña en contra de una comunidad es muy complicado que te voten. La peor de las noticias es, quizás, la entrada de VOX. Un solo representante para acabar con el mal en Catalunya. Se le hará difícil.

Y ahora, ¿qué?

Los resultados no otorgan un pacto claro de gobierno claro. Es evidente que cualquier escenario pasará por Pedro Sánchez como presidente, pero su escenario preferido (lo de una coalición con Podemos, y quizás con el apoyo del PNB) no será posible. Se necesita de algo mes. O bien una abstención de ERC, o bien un pacto con C’s que, después de las declaraciones de su líder, se difumina. Esto, pero, ya es historia post-electoral.

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